Contacto en Sudamérica. La correspondencia entre Ricardo Palma y Pedro Arata (1894-1910)

Autor/res: 
Diego Medan
Editor/es: 
Diego Medan
Edición: 
2018
Cantidad de Páginas: 
141

Este libro contiene el epistolario cursado entre dos intelectuales americanos –uno de ellos peruano, el otro argentino- cuyas esferas de acción fueron tan disímiles que nos llama la atención la simple existencia de una relación entre ellos y, por añadidura, que ella haya sido intensa y duradera. Es así que la primera lección que nos deja el examen de la correspondencia entre Ricardo Palma (Lima, 1833-1919) y Pedro Narciso Arata (Buenos Aires, 1849-1922) es -una vez más- que el examen del pasado depara sorpresas, sobre todo si de antemano creemos conocerlo.

En el panorama de las letras en lengua española la figura de Ricardo Palma tiene tal relieve que no es preciso adentrarse en un comentario detallado sobre su obra y sus méritos. Menos conocida, sobre todo fuera del Perú, es su labor de casi treinta años en pro de la recuperación de la Biblioteca Nacional de Lima, devastada al cabo de la Guerra del Pacífico. Palma fue un formidable escritor de cartas, como lo muestra que la edición de su epistolario lleve ya varios volúmenes (véanse Palma, 1949, y González Alvarado, 2009) y que aún así queden piezas inéditas, como las presentadas en este libro. La correspondencia de Pedro Arata, un químico y bibliófilo que integró la Generación del 80 de Argentina (Medan, 2017) también es extensa, pero permanecía casi totalmente inédita hasta ahora.

Fue el compartido amor por los libros el germen del contacto entre Pedro y Ricardo, devenido pronto en una amistad epistolar que se sostuvo a lo largo de dieciséis años y más de un centenar de cartas. En ellas se habla mucho de obras y autores, y entrevemos un paralelo y nutrido intercambio de volúmenes entre Buenos Aires y Lima, pero ya desde el principio ambos descubren otros intereses comunes: la política local y la hemisférica, la preocupación por el desarrollo de las repúblicas sudamericanas, la educación de los hijos, y más. Como la serie está casi completa, podemos leerla como una conversación entre amigos que se aprecian y se respetan -pero saben también acortar la distancia para crear momentos de humor y para decirse palabras de consuelo frente a íntimos pesares. El contraste de estilos (más literario y refinado en uno, más oral y llano en el otro) es un estímulo adicional para el lector, como también lo es el desfile de personajes de la escena política y literaria de los respectivos países. En el período cubierto por el intercambio (1894-1910) tuvo lugar el ocaso final del imperio colonial español, el surgimiento de los Estados Unidos como potencia hemisférica, la recuperación cultural y económica del Perú tras la guerra con Chile, y el tránsito de la Argentina por un escenario político signado por el auge y posterior declinación del liderazgo de Julio A. Roca. Palma, más fogueado en la lucha política y mejor conocedor del subcontinente sudamericano, tiene juicios más pragmáticos, mientras que en Arata luce la formación científica y su visión humanista de la historia. El destino no les permitió conocerse personalmente, y es patente que ambos lo lamentaron.

El origen del material transcripto merece un comentario. Debemos a uno de los hijos de Arata (Mario Pedro, 1891-1961) la guarda y el cuidadoso ordenamiento, hacia 1951, de la correspondencia de su padre. Tras avatares que no es necesario relatar aquí (el lector interesado hallará los detalles en Medan, 2016), las cartas y los libros de Arata volvieron a reunirse en la institución por él organizada, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Cuando ello ocurrió, se descubrió que 59 cartas firmadas por Palma y oportunamente catalogadas por Mario Pedro ya no se encontraban en la colección. Ellas emergieron, después de pasar por anticuarios y coleccionistas, en una subasta londinense de 1999, ocasión en que fueron adquiridas por un agente de la República del Perú. De la limeña Biblioteca Nacional proceden los facsímiles digitales que, adquiridos por la Facultad de Agronomía en 2013, constituyen la base de la presente edición. Inesperada (y afortunadamente, ya que Arata no guardaba copias de sus cartas) la Biblioteca poseía también las que él había enviado a Palma. Adquiridas también, sólo restaba realizar la transcripción que presentamos.

Todo el material es manuscrito, fácilmente legible (en particular la bella escritura de Palma) y sin mayores dificultades de datación. Palma empleó un papel que posee como ornamento, en la esquina superior izquierda de la hoja, una palmera cuyo tronco ostenta el nombre del escritor. Como única variación se aprecia que, a partir de enero de 1904, el formato de hoja es más ancho y ahora tiene rayado horizontal. El papel de Arata presenta siempre un membrete que, con leves cambios tipográficos a lo largo del período, declara sus títulos, su nombre y su dirección postal, y deja espacio para indicar la fecha tras la estipulación Buenos Aires. Las cartas están casi siempre numeradas (muy visiblemente las de Palma, debido al sello empleado al efecto por Mario Pedro al catalogarlas) pero, puesto que la serie numérica no guarda relación con la secuencia temporal, fue ignorada al transcribir. Sí se respetó la ortografía, puntuación, subrayado y estructura de párrafo de los originales, aunque no la longitud de línea ni la de página. La serie transcripta comprende 93 cartas, pero –sea por alusiones en algunas de ellas, o por lo que indica el inventario de Mario Pedro- sabemos de la existencia de otras dieciocho, de las que conocemos sólo la fecha. Es probable que la mayoría de esas ausencias fueran simples anuncios de envío o acuses de recibo de los libros intercambiados entre los corresponsales.

Escritas hace más de un siglo, las cartas hacen referencia a personas y acontecimientos que no siempre resultarán familiares al lector, y aluden a muchas publicaciones cuyos datos bibliográficos completos no son dados. Fue así que, para contribuir a la cabal comprensión de los textos, se insertaron notas a pie de página, muchas de las cuales remiten a la Bibliografía. Al final del volumen, un índice onomástico facilita la localización del largo centenar de contemporáneos mencionados en la correspondencia.