Turismo Rural, una tendencia que crece

Lun, 17/05/2004 - 11:07
Por FAUBA

Por sus diversos escenarios geográficos y culturales, la Argentina es un país especialmente atractivo para el turismo rural. La Facultad de Agronomía ofrece diferentes programas de capacitación para iniciarse en esta actividad, que motoriza las economías regionales y enriquece socialmente a sus visitantes.

La madre tierra brinda en la Argentina una heterogeneidad de paisajes, sobre los que se asentaron y mezclaron diferentes culturas que poblaron con sus costumbres, aromas y sabores. Este peculiar mosaico que distingue a nuestro país es el principal baluarte para el desarrollo del turismo rural, una forma de viajar que propone conocer los lugares, sus rincones y secretos a través de una experiencia de vida común con sus habitantes.

"El turismo rural se diferencia de otras formas de turismo, por el ámbito en el que se desarrollan las actividades turísticas y por que el intercambio que se produce con la población local", afirma el ingeniero agrónomo Ernesto Barrera, coordinador del Programa de Posgrado en Alta Dirección en Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

En los últimos años el crecimiento del turismo registra nuevas demandas, principalmente por parte de los residentes urbanos, que durante sus vacaciones buscan una experiencia que combine naturaleza y cultura. "En este mundo globalizado es cada vez más escasa una naturaleza incontaminada y una cultura que se diferencie. Los territorios no urbanos tienen rasgos singulares propios, que han preservado por su aislamiento, y conservan un espacio natural de tranquilidad y belleza, muy preciado por quienes viven en una gran ciudad", señala Barrera.

El turismo rural permite a los visitantes unir paseo y descanso con la vivencia de compartir los quehaceres cotidianos de los lugareños. A su vez, los anfitriones encuentran que sus huéspedes valorizan la gastronomía regional y se interesan por participar en labores que los conectan directamente con nuestras raíces.

Actualmente, hay en la Argentina entre 1500 y 2000 productores agropecuarios que abrieron sus tranqueras al turismo y se espera que esta cifra se multiplique ya que es una actividad con bajos costos. Según explica el ingeniero agrónomo, la rentabilidad se sustenta sobre capacidades ociosas. "El paisaje se usa pero no se gasta. En el 90% de los negocios se recicla el alojamiento disponible", ejemplifica.

La mayoría de los emprendimientos surgieron por iniciativa familiar y principalmente por mujeres, que en un 80% son las conductoras de los proyectos. Las comidas tradicionales argentinas como el asado y las recetas de la casa son condimentos infaltables para cautivar los paladares foráneos así como las tortas y dulces caseros, elaborados con productos frescos de la huerta o jardín.

Además de la mano de obra e insumos propios que abaratan los costes de la empresa rural, el desarrollo del turismo aventaja también porque su explotación no ocasiona perjuicios al medio ambiente y puede resultar una alternativa educativa y deportiva, según los casos y las posibilidades del medio. "Los productores son los administradores del 95% del patrimonio natural de la Argentina, el 5% está en manos de parques nacionales. -afirma Barrera- Por eso es importante impulsar actividades sustentables en los ambientes rurales, porque es un recurso que nos pertenece a todos".

Negocio rentable

De acuerdo con los datos provistos por la Unidad de Turismo Rural de la FAUBA, la cifra oficial del Ministerio de Economía indica que el turismo extranjero ha dejado aproximadamente 2.000 millones de dólares en el 2003, que sumado al gasto de los turistas argentinos arrojaría un saldo de 10.000 millones de dólares. "Suponemos que el turismo rural podría representar el 20 por ciento y que los productores podrían captar el 1 por ciento, esto sería 100 millones de dólares, que es mucho más que lo que generan varias explotaciones agropecuarias", evalúa el ingeniero Barrera.

Capacitación en la Facultad de Agronomía

El programa de posgrado de Alta Dirección en Turismo Rural empezó a tomar forma en el 2000 cuando se dictó un curso de prueba. La matrícula de inscriptos provenientes de todo el país, de grandes estancias y pequeños establecimientos, superó ampliamente las expectativas y en 2001 la entonces incipiente Unidad de Turismo Rural implementó el curso en las modalidades presencial y a distancia.

"Apuntamos que los estudiantes tengan capacidad para elaborar un proyecto de negocio. Muchos productores toman el curso y también funcionarios municipales y nacionales con la finalidad de armar planes estratégicos en distintas regiones. Muchos emprendimientos privados están marcha con bastante éxito y otros se están preparando", comenta Barrera.

El posgrado tiene una duración de un año (240 horas), se dicta el viernes y sábado (de 9 a 18) de la segunda quincena de cada mes y actualmente está cursando la quinta promoción. Además de este curso directriz, se realizan seminarios y jornadas de capacitación dirigidas a productores, profesionales y funcionarios. "Hemos tenido estudiantes a distancia de 10 países y de casi todas las provincias argentinas en la modalidad presencial. Nos hemos convertido en un centro de referencia en América latina, pues no hay otras universidades en el Hemisferio Sur con programas que tengan la extensión y continuidad del nuestro", agrega.

La Unidad de Turismo Rural también interactúa con universidades europeas, recibiendo alumnos y vinculándolos con organismos públicos y privados. "El 5 de mayo regresan seis estudiantes holandeses que realizaron su tesis de graduación en Neuquén, Santa Fe, Corrientes, Salta y Santiago del Estero, en las que fueron ubicados por la Facultad de Agronomía.-destaca Barrera- También estamos trabajando en un proyecto con la Universidad de Guadalajara (México) y en otra propuesta de cursos de capacitación a distancia, denominada EUROAula, con la Escuela de Turismo adscripta a la Universidad de Gerona (España)".

"Es importante capacitar a la gente porque debe enfrentar tareas y obligaciones diferentes a aquellas a las que está acostumbrada y ese es nuestro rol. Por un lado, capacitamos a profesionales y por el otro, estamos enseñando cosas muy prácticas a través de los seminarios (de cuatro a 8 horas). Enseñamos como organizar actividades con carros, traemos a especialistas en gastronomía para que den una charla o alguien que tenga un coto de caza, en fin, ofrecemos un amplio espectro de cursos diseñados de acuerdo con distintas necesidades", resume.

De ayer a hoy

"Con la excepción de Francia que empezó tempranamente a promover el turismo rural en los años 50, el resto de los países de Europa adquirieron el impulso en los 80 y en la Argentina surgió en los 90. La SAGPyA y los grupos de Cambio Rural fueron los propulsores de esta actividad, a quienes se sumaron las asociaciones de productores que veían la posibilidad de diversificar sus ingresos y un recurso para sobrellevar la crisis que atravesaban. También contaron con el apoyo de la Secretaría de Turismo. Hoy existe una red de instituciones nacionales, provinciales, municipales que trabaja junto con los productores en la promoción del tema.

Ejemplos para imitar

Los pueblos bonaerenses de La Niña y Patricios, que promedian los 500 habitantes cada uno, hallaron en el turismo rural una vía de revitalizar los comercios locales y de impedir la emigración hacia la ciudad. "Hoy los que viven allí están dedicados al turismo, algunos de ellos se capacitaron en nuestros seminarios, y llegan a recibir a más de 500 personas, que se hospedan en las casas del pueblo", cuenta el ingeniero Barrera.

Para recibir a los turistas organizan una serie de actividades como carreras de bicicletas, concursos de pesca, faena de chanchos, a la vez que exhiben trabajos rurales como la ordeñada, el amansado y la yerra. Asimismo, editan un almanaque que retrata los personajes del pueblo en sus diversas tareas. Esta creación particular muestra que una comunidad que se mira a sí misma puede encontrar en ella la clave para mantener viva su identidad sin caer en el olvido. El turismo rural permite abrir la puerta al intercambio social y cultural, sólo falta producir más llaves para que el negocio crezca.

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Facultad de Agronomía - Universidad de Buenos Aires