La FAUBA, sede de la entrega de los Premios “Lía Encalada” de Mujeres Rurales Argentinas

Foto: Mujeres Rurales Argentinas (MRA)

El sábado se entregaron los premios que reconocen el trabajo en territorio de mujeres de todo el país. La decana de la Facultad, Marcela Gally, recibió una mención especial y se ubicó entre las 20 mujeres destacadas de la ruralidad argentina.

El 19 de marzo la Facultad de Agronomía de la UBA fue sede de uno de los eventos más importantes para las mujeres rurales argentinas: la entrega de los Premios “Lía Encalada”, en homenaje a la primera mujer que se recibió de Ingeniera Agrónoma en la FAUBA.

“Estamos celebrando hoy esta iniciativa que lleva el nombre de Lía Encalada, la primera Ingeniera Agrónoma egresada de esta Casa de Estudios en 1927, cuando la Universidad de Buenos Aires ya tenía más de 100 años. Fue pionera en un ámbito tradicional e históricamente dominado por los varones. Y lo sigue siendo en parte actualmente”, expresó Marcela Gally, decana de la Facultad.

La premiación fue organizada por el grupo Mujeres Rurales Argentinas (MRA) para reconocer y visibilizar el rol de las mujeres en la ruralidad de todo el país. “Estas iniciativas permiten avanzar cada vez más en los derechos de las mujeres rurales. Afortunadamente, los organismos internacionales reconocen hoy en día el papel preponderante de la mujer, no solamente en el desarrollo rural y agropecuario, sino también en la preservación de la biodiversidad, en la seguridad y la soberanía alimentaria”, reflexionó Gally.

En total fueron postuladas cerca de 400 mujeres de las cuales se preseleccionaron alrededor de 100. Entre ellas la docente de FAUBA Lic. Graciela Gallo, de la carrera de Turismo Rural y la graduada Lic. Natalia Ravina, de la Licenciatura en Economía y Administración Agrarias.

Cualquier persona podía postularse a sí misma o a otra mujer en 16 categorías: educación rural, trabajo social/comunitario rural, agroecología, investigación/innovación tecnológica, juventudes, gremialismo agropecuario, cooperativismo, comunicación, prestación de servicios agropecuarios, trabajo en territorio con pueblos originarios, campesinos o indígenas, ganadería, agricultura, lechería, economías regionales, trabajadora rural, y valor agregado en alimentos.

La entrega de los premios estuvo a cargo de mujeres de gran trayectoria en el sector: Alicia Ciciliani, diputada nacional MC y ex ministra de Producción de Santa Fe; Susana Mirassou, primera mujer en presidir el INTA; Ana Urioste, decana de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Pampa y Marcela Gally, primera decana mujer de la FAUBA.

A su vez, la Dra. Gally recibió una mención especial por su trayectoria y se posicionó como una de las 20 mujeres destacadas de la ruralidad argentina.

En el evento estuvo presente el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Agricultura de Nación, Matías Lestani, quien destacó: “Ustedes son mujeres que trabajaron fuertemente, un movimiento nuevo que celebramos desde el ministerio y les tendemos las manos para poder potenciarlo. Démosle el lugar que realmente tienen que ocupar”.

Por su parte, Patricia Gorza, una de las fundadoras de Mujeres Rurales Argentinas subrayó: “El agro tiene un montón de invisibilidades, pero dentro de lo que es el mundo de las mujeres se acrecientan aún más. Necesitábamos tener un lugar que nos contenga a todas las mujeres rurales, que son testimonio de que en el territorio pasan cosas que no están en la agenda de nadie. Nosotras vinimos a poner esa agenda arriba de la mesa. Vinimos a poner el territorio en pie, esto recién empieza”.

El cierre estuvo a cargo de la socióloga, historiadora y referente feminista Dora Barrancos, quien reconoció que “las feministas no nos habíamos ocupado de las mujeres en situación de ruralidad. Una actividad silenciosa, subsumida a las responsabilidades domésticas”. Y enfatizó: “Necesitamos potenciar las actividades para que las mujeres puedan gerenciar, hacerse cargo de la conducción, estar al comando, discutir, informarse acerca de precios, para que brote la enorme y silenciosa magnitud que tiene el trabajo reproductivo. Necesitamos, entonces, mujeres rurales fuertes, resistentes y resilientes”.

 

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Esp. Lic. en Comunicación Social