sumario
Año 6 - Nº 7

principal
.
quienes somos
.
ediciones
.
links
 
ISSN 1667-3212
· Políticas ganaderas nacionales y su impacto en la Provincia Argentina de Chaco
· La integración y las relaciones bilaterales entre Argentina y Japón
·

Análisis del libro: "EL FUTURO DE LA POLÍTICA" de Fernando Vallespín Oña

· La participación de un productor ganadero en el precio final de la carne en el mostrador del mercado minorista
· Los profesores escriben:"Globalización, Economía y Ambiente: Reflexiones en torno al concepto de la Sociedad del Riesgo"
· Comité revisor
  Apunte

Análisis del libro:
“El Futuro de la Política” de Fernando Vallespín Oña. [1]

Augusto De Luca - Mariano García - Juan Manuel Gomila - Darío Moro - Ezequiel Rosenfeld - Lucila Verra [2]

Introducción

Breve reseña del libro y del autor

Fernando Vallespín Oña nació en España en el año 1954. Se facultó en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, institución en la cual ha desarrollado la mayor parte de su labor académica. Ha sido también profesor visitante en las prestigiosas universidades de Harvard, Heidelberg y Frankfurt, además de un activo conferencista en otras universidades europeas. Es autor de más de medio centenar de artículos académicos sobre ciencia política, especializándose en teoría política contemporánea. Su obra también comprende los manuales Nuevas teorías del contrato social y la Historia de la teoría política. El futuro de la política fue editado por Taurus en el año 2000.

Problemáticas e hipótesis planteadas

El autor de la obra analizada, Fernando Vallespín Oña, basa su tesis en la problemática referida a la globalización que se ha venido generando a lo largo de los últimos años. La misma ha tenido consecuencias sobre la capacidad de dirección e integración del Estado y sus respectivas instituciones, provocando el devenir de una crisis política que abarca a todas las sociedades del mundo. Esta vorágine mundial impacta sobre las estructuras políticas y va, gradualmente, aminorando su incidencia sobre los tejidos sociales. En esta época de cambios constantes en todos los ámbitos, la ciencia tomó el lugar de la política como referente en la forma de vida de las personas. El desinterés civil hacia la política en particular, se desencadenó fundamentalmente a raíz de que las instituciones estatales no han sabido cómo adaptarse a las continuas innovaciones provocadas por la mundialización.

El autor, por intermedio de este libro, quiere establecer, que mientras el Estado mantenga su postura estática frente al dinamismo desmesurado de estos cambios  sus estructuras irán perdiendo la soberanía sobre el interés popular.

Objetivos propuestos

  1. Evaluar las implicancias de la globalización en el sector político teniendo en cuenta:
    a- las variables sociales para comprender el sistema en su conjunto y
    b- su interrelación.

  2. Estudiar la identidad social y la pérdida de referentes tradicionales que expresen cohesión en el ámbito civil.

  3. Mostrar los mecanismos o fusiones de los Estados que se orientan a nuevas alianzas que expresen libertad y creatividad para recuperar los espacios de influencia social perdidos o atenuados.

  4. Poner de manifiesto las crisis visibles en la gobernabilidad y legitimidad de los Estados.

  5. Definir las características de los procesos de mundialización planteados desde dos perspectivas: la caótica y la innovadora.

  6. Finalmente, expresar las distintas visiones ambivalentes entre doctrinas de pensamiento en relación a la significación de los procesos de mundialización.

El contexto del libro

Antecedentes de la temática abordada

Uno de los ejes de análisis más sobresalientes de la obra gira en torno a la problemática de la globalización y a sus respectivas consecuencias. Esta temática ha sido abordada desde otras perspectivas por numerosos autores entre los que cabe citar a:

a) Relación conceptual Saborido-Giddens

Ambos autores parecen estar de acuerdo en algunos puntos centrales:

Primero no parece haber una definición clara y precisa respecto de qué es la globalización, pero sí sobre sus efectos que no sólo son claros y precisos, sino también contundentes. Para ambos autores, los avances realizados tanto en las comunicaciones digitales como en las tecnologías de transportes han logrado que la definición del tiempo-espacio parezca obsoleta, y es que hoy en día, las limitaciones que se presentan para llevar a cabo ciertas acciones como la comunicación, concretar un negocio o viajar, se resumen a una sola cosa: de cuánto dinero se dispone. No es ya una cuestión de si se puede o no se puede lograr, sino si es posible pagarlo.

El segundo punto importante de la globalización  son las finanzas. La globalización ha motorizado mecanismos que permiten transferir importantes sumas de dinero entre prácticamente cualquier lugar. Esto ha agilizado increíblemente la concreción de nuevos negocios que antes habrían resultado impensables, o que al menos habrían requerido de un tiempo más prolongado para llegar a concretarse.

b) Aportes de Boron, Gambina y Minsburg

En la obra, "Tiempos violentos: neoliberalismo, globalización y desigualdad en América Latina"(1999), los autores pretenden contribuir con una rica diversidad de perspectivas y enfoques de los problemas más relevante que plantea la llamada globalización, especialmente  a cerca de sus impactos sobre América Latina.

Por un lado, en el primer capítulo Naúm Minsburg hace mención a la Democracia. Allí comenta que no se debe llegar a la pauperización de la sociedad ni continuar profundizando el progreso de “globalizar la miseria”, sino que debe existir un programa de desarrollo como cimiento para el bienestar de la sociedad. Aquí la autora presenta una serie de datos en los cuales se muestra el desempleo en Latinoamérica, y la consecuente generación de una región con ingresos mal distribuidos. Minsburg se refiere a esa relación causal de la siguiente manera: “En 1996, ocho de cada cien latinoamericanos dispuestos a trabajar se encontraban sin empleo; a fines de los ochenta esa tasa estaba entre el 5 y 6 %. América Latina es la región del mundo donde los ingresos se encuentran peor distribuidos, y esa situación no ha mejorado en los noventa.” (Minsburg, N. 1999).

Para la autora, esto se podría mejorar sustancialmente con una importante y efectiva participación de diferentes actores sociales. Estos deberían no sólo proponer, sino también exigir e imponer un programa nacional de acción, diferente y posible, cuyo pilar fundamental sea el desarrollo socioeconómico con la mayor equidad posible. De esta forma, se podría  disminuir la inquietud observada en algunos sectores, en un mundo en el cual el dificultoso proceso de transnacionalización, conjuntamente con la voracidad del capital financiero y de las corporaciones transnacionales, atentan contra esa equidad soñada.

En el libro se hace mención a la corrupción y a la venalidad. Ellas dan como resultado que en infinidad de casos los representantes elegidos por la voluntad popular defrauden las expectativas e incumplan sus promesas electorales. Esto se debe a que sus preocupaciones van dirigidas a promover medidas, abiertas o encubiertas, en exclusivo beneficio propio. Una solución a esto apunta a la posibilidad de remover o destituir a tales delegados, ya que se manifiesta que la democracia es -o debería ser- el pleno ejercicio de la voluntad popular.

A continuación se exhiben algunos de los aspectos que han contribuido a profundizar el proceso de globalización según Minsburg. Los mismos la han llevado a  concluir que sería más correcto denominar a esta versión de globalización como una transnacionalización. Este término reflejaría mejor la enorme penetración de las corporaciones en la economía mundial. En palabras de la autora: "la sistemática expansión mundial de las Corporaciones Transnacionales productoras de bienes y servicios, como también la de las poderosas corporaciones bancarias, mediante sus inversiones de capital, las adquisiciones y fusiones que se realizan entre poderosas corporaciones y el acaparamiento de los adelantos; la creciente expansión del capital financiero y especulativo; el continuo avance del desarrollo tecnológico producido en todos los sectores económicos y especialmente en la informática y en las comunicaciones; el incremento del intercambio comercial mundial" ( Minsburg, N. 1999).  Dicha penetración ocurre tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.

Posteriormente, la autora  señala el costado negativo de esta versión de globalización o a la ahora llamada transnacionalización. Ella expone que dicho proceso conduce a la dualización de la sociedad asentada sobre la brutal concentración del ingreso, el desempeño, la fragmentación social y la pauperización de la mayor parte de la población. Estas son las consecuencias del inmenso incremento de la corrupción, del narcotráfico, del auge del mercado legal e ilegal de armas y de la existencia de miles de millones de dólares en negro, que retroalimentan aún más la corrupción existente.

Relación de antecedentes teóricos con la obra de Vallespín

a) Aportes de  Marx y Bauman

Con lo desarrollado hasta el momento sobre la globalización, pude decirse que dicho proceso vuelve a las fronteras más propensas a ser atravesadas con mayor facilidad. Estas fronteras no solamente son de tipo geográfico, sino que incluyen a las de la etnia, clase y nacionalidad, como también a las de la religión y la ideología.  Sin embargo, es posible notar que paradójicamente el fenómeno de unificación es consecuencia de la desunión o destradicionalización de muchos aspectos de la vida y de la política. A través de la difundida frase "todo lo sólido se desvanece en el aire" Marx expresa su crítica hacia este fenómeno de unión y desunión. Lo sólido se refiere a todas aquellas instituciones o conceptos que suelen parecer muy rígidos, pero que con la propia evolución de la humanidad terminan desapareciendo. Si esto no ocurre, puede que permanezcan  como “instituciones zombis” (concepto creado por Ulrich Beck), aquellas que aún perduran pero que no han podido adaptarse a las exigencias del nuevo régimen. De esta manera, Marx hace un llamado a la clase política, para que las fronteras de los Estados Nacionales se adecuen a esta nueva realidad, y de esta forma que puedan seguir existiendo. 

De acuerdo a Vallespín, el mundo está atravesando un periodo de transición en el cual instituciones. El mismo implica que  las instituciones formales como los Estados, los sistemas políticos o la democracia han perdido gradualmente su capacidad de acción.  Asimismo,  se han ido fragmentado otros parámetros sociales como el concepto de familia o las tradiciones. En relación a esto, Zygmunt Bauman, en su texto la "Modernidad líquida", describe esta tendencia a la descentralización haciendo referencia a la frase de Marx, como un "proceso de licuefacción". Con esta idea pretende explicar que la transición emerge como resultado de "la disolución de los sólidos condujo a una progresiva emancipación de la economía, de sus ataduras políticas, éticas y culturales" (Zygmunt Bauman, 1999).

La emancipación de la economía a la que se hizo mención, trajo aparejada la formación de un nuevo orden con fundamentos predominantemente económicos. Al haber desaparecido la noción de territorio y fronteras, también desapareció la noción de unidad y pertenencia ya que no hay un sentimiento de nación sobre el cual apoyarse.  El Estado, intrínsicamente unido al concepto de territorio, no supo adaptarse a las nuevas demandas sociales del nuevo régimen y entró en una crisis. Entonces, bajo este nuevo orden mundial el propio Estado podría ser considerado una institución zombie.

En el afán de poder lograr los objetivos de competitividad, libertad y cohesión social, el Estado resignó el último concepto. Con ello buscó alcanzar mejores rendimientos económicos y, además, permitió que el concepto de libertad se desenvolviera libremente. Esto último lo hizo para provocar "la disolución radical de aquellas amarras acusadas –justa o injustamente- de limitar la libertad individual de elegir y de actuar" (Zygmunt Baurman, 1999). El nuevo orden es, al menos en parte, consecuencia "de la desregulación, la liberalización, la flexibilización, la creciente fluidez y la liberación de los mercados financiero, laboral e inmobiliario” (Zygmunt Barman, 1999). 

Por lo tanto, el nuevo orden, en conjunto con los avances tecnológicos, ha provocado que los Estados hayan sido desplazados de su antigua función como agentes encargados de mantener la cohesión social. Esto se ha llevado a cabo por medio de acciones que permiten mejores niveles de competitividad. Consecuentemente,  se genera una tendencia al deterioro de la cohesión social que provoca la pérdida del sentido de Nación. Dicho quebranto daría como resultado la desaparición del concepto principal de la democracia.  Ya no existe una Nación sobre la cual gobernar ni un demos que se interese por la política.  En este nuevo orden predomina el sentido de individualismo.

b) Aportes de Tedesco Juan Carlos

En un artículo periodístico, el estudioso en Filosofía y Letras, Juan Carlos Tedesco, expone una interesante idea sobre la educación. Esta dice: "Según el Informe de la Comisión Internacional de Educación para el siglo XXI de la UNESCO, los cuatro pilares básicos de la educación del futuro son: aprender a hacer, aprender a ser, aprender a aprender y aprender a vivir juntos…" (Blanco et al, 1998:189). Esta frase refleja un acercamiento a la idea de Vallespín sobre los procesos culturales. En el capítulo último de su obra, Vallespín  expone la importancia real que en los tiempos actuales recae sobre la construcción cultural de la sociedad. También menciona la necesidad absoluta de favorecer ese proceso de aprendizaje que recoja a su vez la existencia del pensamiento como intermediario.

En el artículo “Las respuestas a nuevos desafíos” publicado en Clarín el 15 de septiembre de 1998, Tedesco analiza el concepto de transformación social claramente. Manifiesta que efectivamente este es un hecho ya establecido globalmente y que la sociedad contemporánea se está diversificando con gran velocidad en los distintos ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, agrega que es particularmente severo el impacto sobre las estructuras de identidad personal y colectiva. De la misma manera que Vallespín, Tedesco asigna a la cultura un nuevo protagonismo referido a su renovado rol social. En tal sentido, ambos autores  postulan que la capacidad de superar en alguna medida las tendencias desestructurantes a nivel de la autonomía personal y de las responsabilidades colectivas depende de una construcción cultural acertada. La misma debería reflejar la relación entre los intereses ciudadanos compartidos y las genuinas competitividades personales. Solamente así sería posible asignarle a la aparente conflictiva diversidad, un espacio de solidaridad y reconocimiento mutuo.

En relación a lo mencionado en la cita de Blanco, es cierta la necesidad de comprender pese a la existencia de espacios físicos alterados o fragmentados. La vida cotidiana de los individuos continúa compartiéndose colectivamente, y es por esto que se requiere una etapa de profundo aprendizaje social que permita aceptar esta realidad. Vallespín asigna a la política la función clave de dar l.as herramientas culturales para desarrollar esta capacidad de compartir un espacio fraccionado. Estas contribuyen a convivir con los demás, en un tiempo en el que no sólo lo social está resquebrajado, sino también las propias identidades personales lo están.

Relaciones con la Economía

Observando la obra de Vallespin Oña desde un punto de vista económico, podemos orientar el análisis concentrando la atención sobre los planteos que el autor realiza en torno a los tradicionales factores de producción: la tierra, el capital y el trabajo. A dichos factores, le adicionaremos el de la información, con el propósito de resaltar su centralidad en el actual contexto. Esto se debe a que las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s) revisten una importancia superlativa en las relaciones económicas mundializadas.

El proceso de mundialización genera concentraciones en la posesión y explotación del factor tierra por parte de grandes organizaciones transnacionales. Este contexto genera un proceso de expulsión rural que desencadena múltiples efectos, en su mayoría negativos.

La información, por su parte, es el “factor” que más ha evolucionado en los últimos tiempos. Esto debido a que su crecimiento se dio de la mano de la globalización y de los avances tecnológicos. Además, es la información la encargada de facilitar los movimientos de capitales alrededor del mundo en cuestión de segundos. Ella, junto a las tecnologías que la sustentan, ha permitido la transnacionalización de las empresas (y de sus capitales), facilitando el proceso de acumulación y convirtiéndose en una fuente contemporánea de competitividad. Por esto, su dominio resulta ser la clave para implementar exitosamente cualquier estrategia política o económica en el actual entorno globalizado.

Los medios de comunicación se encuentran concentrados en pocos grupos económicos, tanto nacionales como internacionales. En ellos no se observa la capacidad de generar información independiente, sino que, a través de la realidad que muestran, defienden y responden  a intereses propios. A lo que información económica se refiere, los índices arrojados por el gobierno, tanto del crecimiento como de inflación no son del todo confiables. Los mismos son importantes tanto para la actividad interna  como para la externa, ya que si la veracidad de ellos está en duda, la confiabilidad del país cae, y junto a ella  se resiente la inversión, siendo hasta posible una descapitalización en el más extremo de los escenarios.

El capital es otro de los factores que mundialmente se halla en condición de concentración. Al igual que la información, su distribución es cada vez menos equitativa y tiende a favorecer a los grandes grupos económicos (característica contemporánea de la economía mundial). En el contexto actual parece clara la coexistencia entre los procesos de mundialización y transnacionalización, pero muchas de las discusiones que se plantean en nuestro país versan alrededor de conceptos arcaicos (por ej. Oligarquía) que no traslucen el verdadero manejo de estos grupos. A su vez, ni siquiera se menciona con profundidad el papel de los grandes capitales transnacionales en el desenvolvimiento de la economía nacional; quizás esta invisibilidad sea lo que los vuelve tan fuertes.

Analizando ahora el capital en su fase especulativa puede entenderse cómo durante varios años se fomentó esta modalidad. La especulación es una actividad  cortoplacista y perjudicial para la actividad económica; de todos modos, en los últimos años se puede ver un cambio en este sentido. Luego de la crisis de 2001, se produjo un aumento de la inversión pública y un fomento al financiamiento directo de distintas actividades a nivel privado e internacional cambiando así el destino del dinero, desde el ámbito especulativo al productivo. Para que el planeamiento a largo plazo se torne sólido, las estrategias productivas deben estar acompañadas de una mejora en el ingreso del asalariado (redistribución equitativa del ingreso). Según Hobson, "la estructura plutocrática de la sociedad capitalista, en vista de que la demanda interior se ve frenada por los ingresos de la gran masa, mantenidos constantemente bajos, conduce crónicamente a una acumulación excesiva de capital por invertir. Por esta razón los capitalistas, para evitar el dilema del beneficio decreciente, se ven obligados a buscar lucrativas posibilidades de inversión en territorios ultramarinos, en vez de hacerlo en los mercados interiores demasiado limitados" (Mommsen, 1988). Por lo tanto, si se quiere retener dicho capital, no debe utilizar el método de la suba de las tasas de interés dado el peligro conocido de la alta actividad especulativa, sino asegurar un mercado interno capaz de absorber tal aumento de producción. Dicha tarea presenta una gran dificultad ya que el presente no es alentador.

Si a la problemática del destino del capital se le adiciona el problema de la creciente desigualdad en la distribución del ingreso, se logrará observar un escenario ampliado. El mismo es útil para analizar las dificultades que se presentan a la hora de diseñar políticas de desarrollo económico y social. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, en el informe 1998-1999: "América Latina y el Caribe es la región donde se encuentran las mayores desigualdades en la distribución del ingreso y donde los individuos más ricos reciben una mayor proporción del ingreso. Una cuarta parte del total nacional (25%) es percibida por sólo el 5% de la población y un 40% (del total nacional) por el 10% más rico" (Banco Interamericano de desarrollo, 1998). Estos datos estadísticos demuestran la relación existente entre el destino del capital, las estrategias de desarrollo y la búsqueda de equidad.  En estos tres elementos se halla la clave para la implementación de políticas públicas de progreso igualitario.

Una vez considerada la desigualdad con que, globalmente, se distribuye el ingreso y se administran los capitales, se torna necesario evaluar su impacto sobre el empleo. A nivel regional, el nivel de ocupación se encuentra en crisis: "El desempleo es otro de los muy graves flagelos que afectan a nuestra región, sin solución a la vista. Cada día diez millones de latinoamericanos salen en busca de trabajo y no lo encuentran, lo cual genera una situación muy preocupante. Los índices de nutrición, salud y educación que se deterioran constantemente coadyuvan a crear un círculo vicioso de la pobreza y la reproducen constantemente" (Boro, et al, 1999). Internamente, los índices macroeconómicos de la Argentina son alentadores a la hora de medir el crecimiento del país a nivel económico. Esta evolución se ve reflejada en el creciente nivel de empleo y caída del índice de pobreza, dada la gran demanda de trabajo por parte de las industrias en crecimiento. Pero no todo es positivo, ya que ante la gran cantidad de oferta laboral, el factor trabajo se vio erosionado en su poder de negociación. A esto debe sumarse el efecto de la concentración de capitales que produce una migración del campo a la ciudad, y que contribuye a aumentar aún más la oferta laboral.

A nivel país otras son las variables que deben sumarse al análisis del factor trabajo; la movilidad de la población calificada es una de ellas. Dado que la Argentina no genera demanda comparativamente importante para el trabajo especializado, muchos trabajadores calificados emigran. Sin embargo, recientemente el gobierno pareciera estar intentando cambiar esta tendencia mediante la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Entonces, se concluye que las actividades especializadas son una rama importante para el desarrollo productivo nacional, aunque las mismas no generen una demanda masiva de trabajadores.

Conclusiones

Al analizar el libro de Vallespín, se puede vislumbrar fácilmente una secuencia de razonamientos que demuestran los efectos negativos de la globalización sobre las sociedades. El autor comienza explicando cómo la globalización ha modificado -e incluso borrado- los límites físicos de los territorios nacionales, generando así un conjunto de impactos, tanto positivos como negativos. Se destacan entre estos impactos, los derivados de los avances tecnológicos, en particular los aplicados en los sistemas de transporte y de comunicaciones. Estos adelantos permitieron modificar radicalmente la concepción tradicional de negocios financieros, e incluso favorecieron a las compañías “multinacionales”; estas, gracias a todos estos procesos, pudieron eludir fácilmente las problemáticas regionales referidas a sus sistemas productivos y trasladar parcial o totalmente sus fábricas o empresas, no sólo a distintas geografías mundiales, sino incluso prescindir de una empresa física para instalarse en el sistema económico.

Lo desarrollado en le párrafo anterior nos lleva al siguiente paso de la globalización: el aumento del poder por parte de las compañías privadas. Este fenómeno se debe a la facilidad para mudar empresas enteras de un país a otro. Así, los Estados se vieron forzados a negociar con otras empresas en detrimento de la sociedad para evitar pérdidas masivas no sólo de puestos de trabajo, sino también de ingresos en forma de impuestos. Otros aspectos a cuidar son evitar tanto la disminución de la dinámica de mercado como la caída de la demanda de productos. Además, surge la problemática de mantener un mercado y un sistema económico que favorezca a estas empresas, en detrimento de las clases más pobres, para luego redistribuir el ingreso obtenido por éstas actividades entre las clases más perjudicadas, lo cual muchas veces resulta dificultoso, además de riesgoso, ya que se podría caer en políticas que promuevan las inversiones financieras, las cuales como ya se ha mencionado, aumentan aún más el riesgo de la volatilización de los capitales, cierre de empresas, etc.

De ésta manera, el Estado y todo su accionar se complejiza cada vez más, llevándonos a la próxima etapa de la globalización: la pérdida de interés por parte de las sociedades de las cuestiones políticas en general. La perdida de poder del Estado ante las compañías privadas, obliga a este a  transformarse y adaptarse a las nuevas reglas de juego, buscando limitar el accionar de estas empresas, reduciendo asi su impacto negativo (influencia de las mismas en las decisiones estatales). Pero al hacer esto, el Estado debe satisfacer intereses opuestos a los de los grandes capitales internacionales, generadores de grandes ingresos fiscales y aseguradores de puestos de trabajo, por lo que se encuentra en una situación antagónica, en la cual suele privilegiar los intereses de las grandes organizaciones por sobre los sociales, asegurando un ingreso para un futuro accionar. Así, la sociedad en su conjunto ve cómo el Estado resulta cada vez más inútil para proteger los derechos y necesidades del pueblo en general, sintiendo que gobierne quien gobierne, el poder no lo manejaran ellos, sino se volcaran a los intereses de las empresas multinacionales, lo cual lleva a la sociedad a perder fe en el mismo, y en todo el aparato estatal, así como en la política en general.

Esta pérdida de interés por la política en general, sumada a la pérdida de fronteras no solo físicas sino también culturales, nos lleva al último paso con el cual la globalización lleva a la pauperización de las sociedades: la destradicionalización. La sociedad no solo pierde interés en la política y en el Estado nacional. También entra en un proceso en el cual la cultura y las costumbres nacionales se mezclan paulatinamente con las culturas y costumbres de otras naciones, llevando así a la pérdida de un sentimiento de pertenencia. Se potencia así la idea del egoísmo individual, reinante en toda la sociedad en general, que a su vez vigoriza la fractura que se observa entre las distintas clases.

A forma de conclusión final, se podría mencionar que este proceso de pauperización de la sociedad originado por la globalización, se incrementa mediante el ingreso de nuevas tecnologías. Las mismas aceleran las etapas iniciales de este proceso y además, lo retroalimentan ya que aumentan el poder de las grandes empresas multinacionales. Este aumento redunda en una pérdida de poder de los Estados nacionales.  Esa pérdida de poder por parte del Estado lleva a una pérdida de interés por parte de la sociedad en las cuestiones políticas, que a su vez resulta en una destradicionalización de la misma. Esta destradicionalización puede considerarse como el inicio de un nuevo ciclo de retro-alimentación negativa en el que se hallan atrapado los Estados Nacionales.

Bibliografía citada y consultada

  • Banco Interamericano de desarrollo. (1998) "América Latina Frente a la Desigualdad Progreso Económico y Social 1998-1999”. Washington 1998.

  • Bauman, Z. (1999) “Modernidad liquida”, prologo: “Acerca de lo leve y lo líquido”  Ed. Fondo de Cultura Económica.

  • Blanco, J., Fernández Caso V. y Gurevich, R. (1999) “Geografía Mundial Contemporánea”.  Ed. Aique. Buenos Aires. Pág 189.

  • Boron, A. A, Gambina, J. C. y Minsburg, N. (1999) “Tiempos violentos. Neoliberalismo, globalización y desigualdad en América Latina”. Ed. Eudeba. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

  • Campins, M., Falcone, R. y Rosal, H. (2002) “Globalización, convertibilidad y empleo en la Argentina de los años noventa” Ed. CyC, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

  • Marshall, B. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. (1988) Cáp. “La modernidad: ayer, hoy y mañana”. Ed. SXXI. Madrid.

  • Mommsen, W. J. (1988) "La época del imperialismo- Europa 1885-1918". Ed. Siglo XXI. Ciudad de México.

  • Saborido, J. (2002) “El mundo frente a la globalización” Ed. Eudeba. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

  • Vallespín Oña, Fernando, (2000) “El futuro de la política en tiempos de mundialización”, Ed. Taurus pensamiento, España, Madrid.



[1] El presente estudio ha sido parte de la experiencia desarrollada por alumnos de la Asignatura Macroeconomía y Política Económica (curso 2008) cuyo objetivo ha sido profundizar el análisis crítico de distinta bibliografía presentada en el curso.

[2] Estudiantes avanzados de la LEAA - FAUBA.

 

 

© 2002- - Facultad de Agronomía - Universidad de Buenos Aires