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Año 2 - Nº 3

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ISSN 1667-3212
· Informes macroeconómicos de algunos países de América
· Los impuestos y el sector agropecuario
· Bloques económicos: Tratado de libre comercio
· Seguros Agrícolas
· El auge de la apicultura en la Argentina: breve introducción al tema
· Los diferimientos impositivos agropecuarios en la Provincia de San Juan
· Los profesores escriben: La Desertificación: un problema ambiental, social y económico de creciente importancia
· Comité revisor
  Editorial


El perfil de los Economistas Agrarios

Lic. Lucia Longo de Tomasini - Directora de la Licenciatura en Economía y Administración Agrarias

En los últimos años la  trascendencia  que la Facultad de Agronomía otorga a los estudios relacionados con la Economía  y con la Economía Agraria en particular, es notable. No caben dudas que una parte importante de la estrategia actual y futura de la Universidad pasa por el desarrollo de disciplinas vinculadas con aspectos que hacen a la toma de decisiones públicas y privadas relacionadas con el sector agroalimentario.

“El de los economistas agrarios constituye un ejemplo poco corriente de un equilibrio sano entre el análisis teórico y el análisis empírico, ejemplo también de la buena voluntad para cooperar con profesionales de otras disciplinas.  Por otra parte, un importante rol a cumplir por los economistas agrarios (y tal es su papel en las sociedades desarrolladas), es el de esclarecer y objetivar el debate relativo a las políticas económicas. Así concebido, este rol sugiere que los economistas deben estar comprometidos en el debate, al lado de los diferentes actores, para ayudar a cada uno a acotar mejor sus ideas, para imaginar los escenarios políticos alternativos y para suscitar nuevas alianzas o, al menos, tomar mejor en cuenta los intereses de cada uno en el seno de las alianzas existentes.” [1]

En el momento de ensayar alguna clasificación se puede arriesgar que la Economía Agraria es un espacio disciplinar pertinente a las Ciencias Agropecuarias, con “paradigmas” y metodología de investigación propia de las ciencias sociales. Esto supone la existencia de elementos limitantes en términos de la estructura básica de la investigación en las llamadas ciencias “duras”, ya que el investigador pocas veces puede generar sus propios datos (no controla el ensayo) y depende en la mayoría de los casos de la información provista por terceros o de la extrapolación de un estudio de caso.

En la Argentina, la investigación en Economía Agraria ocupa un espacio muy pequeño dentro de las Ciencias Agropecuarias. [2] Este hecho tiene consecuencias concretas que van desde los problemas para sostener los costos de investigación, hasta las dificultades para publicar resultados y  encarar mecanismos exitosos de formación de recursos humanos. Así las consecuencias se transforman en causas de la afirmación inicial, constituyéndose un círculo vicioso de difícil resolución. 

Esta situación parece entrar en contradicción con el rol a escala nacional que les ha tocado jugar a muchos profesionales de la Economía Agraria, que han tenido funciones como Secretarios de Agricultura, Directores Nacionales, Directores de área, Presidentes y Directores del INTA, Miembros de comisiones asesoras en el ámbito nacional y provincial, Consultores económicos de programas de innovación tecnológica de la SECYT-FONTAR, Consultores internacionales, etc. Lo cual sugiere que aun hay un gran espacio para robustecer el nexo entre investigaciones y toma de decisiones.

Dentro del agrupamiento de ciencias económico-sociales-agrarias hay diferentes matices que merecen ser tenidos en cuenta. Desde la administración agraria (quizás la rama con más historia) hasta los Agronegocios (la más nueva) y desde la sociología rural  hasta la economía y la política agraria,  hay una gama importante de diferencias metodológicas, de enfoques, de literatura y de especialistas que no resulta evidente para quienes no trabajan dentro de estas disciplinas. Es decir es extenso el campo de aplicación de conocimientos y cada rama particular requiere ser abordada con la mayor calidad de análisis.

Desde Apuntes Agroeconómicos tratamos de generar un espacio donde se estimulen la investigación, la discusión y el compromiso, recursos indispensables para formar profesionales responsables que consoliden el crecimiento de la Economía Agraria en el país.



[1] Términos de referencia del perfil de los economistas agrarios en el ámbito de la FAUBA.  Documento de Discusión elaborado por docentes del Departamento de  Economía, Desarrollo y Planeamiento Agrícola (FAUBA, 2003)

[2] El porcentual de publicaciones que en ese período se hicieron en el tema de Economía Agraria fue del 0.9% del total de trabajos publicados de Ciencias Agropecuarias, lo que contrasta fuertemente con el 60% que acumulan los referidos a Ecología, Producción Vegetal y Sanidad Vegetal (alrededor del 20% cada una). Si se toman las publicaciones en  Economía agraria  que se hicieron en revistas indexadas , el porcentaje cae al 0,4%.(Ciencia hoy ,2002) Es interesante anotar que en el libro “La investigación científica y tecnológica en Argentina: Diagnóstico e identificación de Areas de Vacancia”. SECYT 1999. Pág. 517 aparece Economía Agropecuaria y  Agroindustrial como una especialidad que merece potenciarse.

 

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