La Argentina ha cumplido otro proceso electoral
consolidando de este modo uno de los periodos democráticos
más prolongados de nuestra reciente historia. La inserción
en la economía global sosteniendo los intereses locales, el
reto de incrementar el crecimiento como estrategia de inclusión
social, la aceptación responsable de inversiones extranjeras
y la demanda de políticas activas sectoriales, son algunos
de los desafíos que las nuevas autoridades deberán afrontar.
No obstante el reto más importante sigue siendo el de diseñar
una estrategia adecuada y sostenible de desarrollo nacional en la
cual el rol del sector agropecuario y agroindustrial es crucial.
El sector agropecuario argentino ha mostrado en los
últimos años un dinamismo y crecimiento que lo llevan
a tener niveles de competitividad igualables a los de países
con mayor grado de desarrollo: se ha incorporado tecnología
de última generación, se ha integrado crecientemente
a la industria y se ha sumado adecuadamente al mercado global. No
obstante la historia argentina está marcada por ciclos políticos
y económicos, donde momentos de auge son seguidos por momentos
de crisis y la riqueza da rápidamente paso a la carencia.
Esta recurrencia parece inevitable si en los momentos de éxito
no se genera el marco político, económico y legal
para atenuar los impactos de un cambio de viento en los mercados.
El desarrollo sostenible del país está
ligado al desarrollo del sector agropecuario y éste a la
posibilidad de planificar su producción, de conservar los
recursos naturales, de dar trabajo y de invertir en I+D, por citar
solo algunos factores de importancia. Son muchas las expectativas
que aparecen en el panorama económico agrario actual, algunas
interesantes y con posibilidades de motorizar el crecimiento local
y regional, y otras, en cambio, no tienen más lógica
que la de aprovechar buenos precios o demandas circunstancialmente
atractivas, pero cuyas consecuencias no se conocen. Distinguir y
elegir entre unas y otras requiere que tanto el gobierno nacional,
los gobiernos provinciales y la propia dirigencia agropecuaria redoblen
el desafío de diseñar estrategias de largo plazo.
Desde la FAUBA nuestro compromiso con el desarrollo
sustentable del sector, se renueva con cada nuevo profesional que
egresa, con la seguridad de que están capacitados para intervenir
activamente en los nuevos escenarios que se plantean.
Lic. MSc. Lucia Longo
Directora de la Licenciatura en Economía y Administración
Agrarias
FAUBA
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