Forestación: Introducción a un estudio comparativo
entre experiencias de Argentina y Uruguay
Guillermo Andrés Cavagnaro [1]
El presente artículo intenta abordar algunos temas
referentes a la normativa regulatoria de la actividad forestal,
vigentes en la República Argentina y en la República
Oriental del Uruguay. Como primera aproximación,
se busca marcar los impactos que ella produce, teniendo en cuenta
las dimensiones sociales, políticas, económicas y su relieve en
la idea de desarrollo económico.
De esta manera, las experiencias de ambas naciones,
nos mostrarán, el efecto de las políticas territoriales, focalizadas
en una actividad económica en auge, como la forestal.
El área de trabajo se centra en un estudio comparativo
y de caso. Por un lado, Piedras Coloradas en el departamento de
Paysandú, y por otro, las experiencias en materia forestal llevadas
a cabo en el corredor del río Uruguay y Norte de la provincia de
Entre Ríos.
De esta forma, la comparación consistirá en abordar,
primero, qué tipo de desarrollo rural-local se ajusta el caso elegido
en la República Oriental del Uruguay y, segundo, interiorizarse
sobre las prácticas realizadas en Argentina.
Palabras claves:
Forestación - Legislación forestal - Políticas forestales - Desarrollo
económico
Generalidades.
Hablar de forestación nos remite a la acción de poblar
con especies arbóreas o arbustivas, en terrenos que carezcan de
ella, o que estando cubiertos de vegetación, éstos no sean susceptibles
de aprovechamiento económico ni mejoramiento mediante manejo. De
acuerdo a esta definición es interesante realizar algunas consideraciones:
La primera: La explotación forestal es una actividad
que ha estado en progresivo aumento en ambas naciones. En Uruguay
los datos sobre superficie forestada son alentadores (MGAP, 2002).
Así, para el caso, de Entre Ríos se ve un aumento en la superficie
aprobada y lograda a partir del régimen de promoción de plantaciones
forestales.
Cuadro
1
Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales para la Provincia
de Entre Ríos.
Forestación (en tierra firme, con la excepción del delta entrerriano)
|
Año
|
Aprobada ( ha)
|
Lograda (ha)
|
Relación: Lograda aprobada (%)
|
|
1995
|
1117
|
1010
|
90,49%
|
|
1996
|
3128
|
2622
|
86,59%
|
|
1997
|
5219
|
4358
|
83,51%
|
|
1998
|
4996
|
3683
|
78,43%
|
|
1999
|
6970
|
5727
|
82,18%
|
Fuente: Elaboración
propia en base a datos para Entre Ríos suministrados por la Dirección
de Forestación SAGPyA.
Como se ve claramente hay un aumento constante en
el período analizado (1995-1999) tanto de zonas aprobada para la
forestación, como para las zonas efectivas (logradas).
La segunda consideración esta relacionada con el
tipo y la naturaleza de forestación. En el caso de las zonas que
habían tenido cubierta arbórea originaria, no siempre la reforestación
se lleva a cabo con las mismas especies. Por el contrario, como
lo muestra el INDEC en Cuadro 2, Entre Ríos, por ejemplo, posee
una región natural que corresponde al espinal (mayoritariamente
arbustiva, y con escasa a nula aplicación forestal), por lo que,
por lógica se poblará con especies exóticas. La provincia de Misiones,
como contracara, posee una gran extensión de su territorio con bosques
nativos, no siempre utilizados para la explotación forestal. Luego
del desmonte, la suerte de esas tierras puede ser, entre otros,
el destino agrícola o la reforestación. Si de reforestación se habla,
las especies elegidas serán exóticas y de rápido crecimiento, generando
un cambio en la cubierta vegetal y un impacto ambiental.
Cuadro
2
Superficie de bosques por tipo, y región natural de las provincias
de Entre Ríos y Misiones (extracto). Total del país. Año 2003
| Provincia |
Región natural |
Superficie relevada de bosques |
| Tierras forestales (1) |
Bosques rurales (2) |
Bosque nativo (3) |
Otras tierras forestales (4) |
| Entre Ríos |
Espinal |
- |
- |
- |
1.053.931(Has) |
| Misiones |
Selva Misionera |
914.823 (Has) |
538.558 (Has) |
1.453.381 (Has) |
52.329 (Has) |
(1) Tierra con cubierta de copa (o su grado
equivalente de espesura) de más del 20 por ciento del área y una
superficie superior a 10 hectáreas. Los árboles deberían poder
alcanzar una altura mínima de 7 metros a su madurez in situ.
Pueden consistir ya sea en formaciones forestales cerradas, donde
árboles de diversos tamaños y sotobosque cubren gran parte del
terreno
(2) Remanentes del bosque natural en un paisaje
agrícola, menores a 1.000 hectáreas
(3) Corresponde a la suma de tierras forestales
y bosques rurales
(4) Comprendida por: tierras donde la cubierta
de copa (o su grado de espesura equivalente) tiene entre 5 y 20
por ciento de árboles capaces de alcanzar una altura de 7 metros
a su madurez in situ tierras con una cubierta de copa de más del
20 por ciento, (o su grado de espesura equivalente) en la que
los árboles no son capaces de alcanzar una altura de 7 metros
a su madurez in situ (por ejemplo: árboles enanos o achicados).
Tierras donde la cubierta arbustiva abarca más del 20 por ciento.
Fuente: Elaboración propia
en base a material disponible en Jefatura de Gabinete de Ministros.
Subsecretaría de Ordenamiento Ambiental. Dirección Nacional de Recursos
Naturales Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y Conservación
de la Biodiversidad. Dirección de Bosques
La actividad forestal no sólo corresponde a un mero
poblamiento o repoblamiento de especies vegetales aptas para su
explotación, sino además involucra en que medida estas especies
introducen cambios ambientales, por un lado, y si esta actividad
genera demanda de empleos, provocando un dinamismo laboral y/o económico
local.
Por desarrollo local entendemos al proceso endógeno
registrado en pequeñas unidades territoriales y agrupaciones humanas,
capaz de promover dinamismo económico y mejorar calidad de vida
de la población (Buarque, 1999).
El mencionado desarrollo local, puede ser leído entre
otras cosas desde lo territorial. Al respecto, Boisier, S (1999)
sostiene que “el desarrollo territorial es un concepto asociado
a la idea de contenedor y no de contenido” (…)
“Se refiere a la escala geográfica de un proceso y no a
su circunstancia” (pp6 -7 el subrayado pertenece al autor)
Además este desarrollo territorial, involucra el
aumento de la calidad de vida, accionando desde tres ángulos: económico
(reduciendo pobreza, aumentando empleo por un lado, o redistribuyendo
riquezas, por otro); social (aumentando niveles educativos y reduciendo
migración) y ambiental (cuidando los recursos naturales y realizando
actividades no contaminantes).
Es decir, la forestación va mucho más allá que una
simple actividad económica. Por estas cuestiones se hace necesaria
una mirada desde múltiples perspectivas, para poder ver los efectos
que ella produce en el territorio y la sociedad local.
El Estado como actor social.
Negar que el Estado sea un actor social que produce
impactos socio-ambientales, sería ingenuo de nuestra parte.
Muchos autores han reflexionado sobre el rol del
Estado a través de la historia. “La crisis de principios del
siglo XX, dio lugar a la aparición de nuevos actores y a un cambio
de articulación del Estado- Sociedad, dando lugar al Estado de Bienestar
(…) asumiendo el rol de conductor de los procesos de modernización
y desarrollo. Es un gran totalizador político (…) En la actualidad
y tras los fenómenos de la globalización y las consecuentes crisis
de integración y representatividad, el Estado ha perdido el sitial
totalizador tanto como el rol garantista clásico. En las sociedades
contemporáneas los estados nacionales no tienen suficiente poder
frente a las fuerzas económicas globalizadas.”(Iñiguez E, 1998)
Sin embargo, aun dentro de este contexto de globalización,
hablar de la inexistencia del Estado también es caer nuevamente
en una ingenuidad. En efecto, funda, regula, impulsa mediante
acciones concretas que tienen a fomentar alguna actividad, ya
sea por propia decisión o por presiones del “capital internacional”.
Desde esta perspectiva, al mismo tiempo que desarrolla alguna actividad,
puede obstaculizar otra. En otras palabras siempre está presente
por acción directa u omisión, cualquiera sea el marco histórico
que se trate.
La forestación en Uruguay: Legislación.
Una manera de dar forma, de iniciar o incentivar
cualquier actividad, es mediante la reglamentación y sanción de
leyes. De acuerdo a ello, la legislación forestal dio un marco regulatorio
a una actividad con creciente interés. En este sentido, existieron
dos grandes momentos históricos dentro de la legislación en Uruguay.
El primero: la ley de promoción forestal Nº 13.723
del año 1968, y la etapa algo más contemporánea vinculada a la segunda
ley forestal, la ley Nº 15.939 del año 1987.
La primera etapa del desarrollo tuvo como objetivos
principales abastecer la demanda interna (madera para su uso como
combustible), la función protectora de cultivos, suelos y agua,
y el uso del monte como sistemas de recreación y turismo. En este
periodo se visualizan tres factores que dan marco a la política
forestal: hay un cambio en los patrones de consumo energético, asociado
fuertemente a la crisis del petróleo, sustituyéndose gradualmente
el fuel oil por madera. El segundo aspecto fue el crecimiento experimentado
por la industria papelera local. Por último fueron las estrategias
promovidas como inversión de ahorro. Se promueve la actividad forestal
a través de las cajas de jubilaciones, las cuales definen a la forestación
como inversiones de capital.
La segunda ley de promoción forestal, incentiva
plantaciones artificiales para uso industrial (para la industria
de celulosa) y protección del monte nativo. Algunos autores sostienen
que: “la nueva ley forestal en el Uruguay, (…) se ha mantenido
con incrementos en la productividad del territorio dónde ésta se
aplica, como también en los dividendos que ha arrojado al país.
(…)Este modelo, centrado en la plantación de variedades afines para
la producción de pasta de celulosa, mediante el monocultivo forestal
en grandes extensiones ha reconfigurado regiones declaradas de interés
para este cultivo” (Tubio Albornoz, 2006).
Esta nueva política forestal, pensada desde una forestación
mucho más competitiva, se sustentó en cuatro incentivos previstos
por la ley.
a) Se brindó un subsidio a la futura
plantación forestal.
b) Exención de tributos fiscales a la superficie
bajo plantación.
c) Se crearon sistemas de créditos blandos
específicos para estas inversiones.
d) Exención de aranceles de importación a los
bienes de capital e insumos.
De esta forma vemos que la nueva política actuó como
incentivo para las inversiones extranjeras y nacionales extrasectoriales
(no agrícolas).
Utilizando el uso del suelo como criterio para medir
los efectos de la nueva ley se identificaron dos cambios sustantivos:
- Hubo incremento de la superficie destinada a las plantaciones
forestales. En 1990 la superficie ocupada por plantaciones comerciales
abarcaba 70.529 ha (0,4% de la superficie agropecuaria), mientras
que para el 2000 cubría 659.803 ha, era ya el 4% de la superficie
(MGAP, 2002). Esto marca un claro posicionamiento de la actividad
teniendo en cuenta otros rubros del sector agropecuario.
- El proceso de compra, expansión y concentración de la tierra
por grandes empresas forestales, fundamentalmente de capitales
multinacionales. En este sentido se señalan algunas cifras. Según
el informe de Dirección Forestal del MGAP (2002), el 53% de las
empresas tienen emprendimientos menores a 200 ha y ocupan un 27%
de la superficie forestada. A su vez, el 1% de las empresas tienen
emprendimientos con superficies mayores a 5000 ha y ocupan el
29% de la superficie forestada. Dentro de este proceso se destaca
el papel de las empresas multinacionales, en este sentido y tomando
como referencia el informe de la Sociedad de Cooperación para
el Desarrollo Internacional (2001), las inversiones extranjeras
cubre aproximadamente 250.000 ha (el 53% de la superficie forestada
bajo el amparo de la ley forestal) .Antes estas primeras evidencias,
nos podríamos preguntar: si el 1% de las empresas tiene el 29%
de las superficies forestadas; ¿estamos en presencia de un lento
proceso de concentración por parte de multinacionales, o esta
tendencia tendió a estancarse? Por otra parte: ¿cómo impactaría
esta primera concentración en la calidad de vida local?
Veamos algunos impactos territoriales luego de promulgada
la ley de promoción a la actividad forestal
- Crecimiento de las áreas forestadas, llegando
a 750.000 hectáreas.
- Los incentivos del Estado provocaron un
rápido crecimiento de esta actividad.
- La forestación reemplazó a las pasturas
naturales y a un régimen ganadero de producción extensivo.
- Los estudios previos sugerían que la forestación
tendría impactos positivos aumentando la productividad del suelo
y proporcionando más empleo que el sistema de producción que reemplazaba.
La experiencia posterior y reciente muestra que la
forestación puede haber tenido impactos también de importancia en
los movimientos de población y en la calidad del empleo que proporciona.
También hay que destacar que a partir de la ley Forestal en el Uruguay,
hubo cambios introducidos en el uso del suelo (MGAP, 2002).
En cuanto a la distribución en el territorio, el
Censo General Agropecuario muestra que a impulsos de la ley forestal
de 1987 se forestó principalmente -y en este orden- en los departamentos
de Tacuarembó, Rivera, Paysandú, Río Negro, Lavalleja y Durazno,
que reunidos explican el casi 80% de la superficie total forestada
(MGAP, 2002).
La forestación en Argentina: Legislación.
Durante mucho tiempo, incluso podríamos decir que
hasta mitad de siglo XX, la actividad forestal tuvo un manejo de
tipo extractivo, es decir, que su explotación ha sido llevada a
cabo como si fuese un recurso minero. Algunos claros ejemplos, saltan
a la vista. La explotación es especies maderables en la provincia
de Chaco, la sobreexplotación en las yungas, o simplemente el desmonte
por sistema de “rozado” para aplicar esas tierras a distintos tipos
de cultivos son algunos ejemplos. Numerosos son los autores que
han desarrollado temáticas referidas a la deforestación, a la erosión
del suelo y la pérdida de biodiversidad (Prudkin et al, 1986;
Reboratti, 1991 y 1993).
Lo dicho, esta actividad no escapo a estas conductas
abusivas dilapidando los recursos forestales. Esto en cierta manera
provocó la rápida decapitación de los bosques nativos (Cozzo, 1988
y 1990).
Haciendo historia, la ley Nacional de tierras fiscales
(Ley Nº 4.167 de 1903), contemplaba dos artículos acerca de la protección
de bosques. Sin embargo, estos resultaron insuficientes, ya que
los mismos regulaban a los bosques en tierras fiscales. De esta
forma vemos que sólo los territorios nacionales, (y las tierras
pertenecientes al fisco) podrían encuadrarse entre los artículos
descriptos.
Recién en 1948, la ley Nacional 13.372, plantea la
defensa y acrecentamiento de la riqueza forestal. El primer organismo
de aplicación fue la Administración Nacional de Bosques del Instituto
Forestal Nacional (IFONA), hoy disuelto, reemplazada en la actualidad
por la Dirección Nacional de Recursos Naturales y conservación de
la Biodiversidad, donde funciona la Dirección de Bosques
La ley de 1948, vigente aún, como toda ley federal
tenía alcance en las regiones que en ese momento eran territorios
nacionales, y las provincias que poco a poco fueron adhiriendo a
dicha legislación. Sobre este aspecto sería interesante hacer algunas
consideraciones:
Al momento de la sanción de la ley, las provincias
de Chaco, la Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Misiones,
eran territorios nacionales.
Lo cierto, es que al momento de la sanción de la
ley, la situación forestal, ya era bastante preocupante. Al respecto,
la ley define en su artículo Nº 2 como bosque a “toda formación
leñosa natural o artificial, que por su contenido o función sea
declarada en los reglamentos como sujeta al régimen de la presente
ley”. En relación a lo que es considerado como tierra forestal,
la ley sostiene que “por sus condiciones naturales, ubicación, constitución,
clima, topografía, calidad y conveniencias económicas, se declarada
inadecuada para cultivos agrícolas, o pastoreo, susceptible, en
cambio de forestación y también aquellas necesarias para el cumplimiento
de la presente ley”.
Por lo expuesto anteriormente, en Argentina no existen
los paraísos forestales. En efecto, algunos autores reconocidos
en la materia, como Domingo Cozzo (1990), sostienen que “La argentina
carece de riqueza forestal (…) entendida como una amplia área boscosa,
que satisfaga las necesidades de madera y de celulosa. (…) No tenemos
una gran riqueza más bien somos pobres (…) ya que carecemos en cantidad
y regularidad de especies maderables. Sin embargo, el mismo puede
afirmar que es un país forestable, de grandes perspectivas por la
gran disponibilidad de tierras aptas, favorecidas por climas que
aseguran un ritmo de crecimiento de árboles muy superior al de los
países tradicionalmente forestales.”
Esta última afirmación es interesante analizar. Se
reconoce un país con capacidad de ser forestado, (al igual que Uruguay)
y eso es lo que ha estado ocurriendo en gran parte de este país.
Sin embargo, Cozzo al igual que otros autores, advierte de algunas
consecuencias ambientales al implantar especies exóticas. Más allá
del consabido empobrecimiento ecológico, los problemas que acarrea
el monocultivo, el agotamiento del suelo y otras consideraciones;
este autor sostiene que además de las numerosas plantaciones, y
forestaciones planificadas se está dando la “autoregeneración de
especies exóticas” generando lo que da en llamar “asilvestración”
de las especies. (Cozzo, 1996)
En las últimas décadas, para frenar el avance de
la desertificación, el lavado de suelos, y otros males edáficos
que empezaron a ser una demanda social; la reforestación surgió
como un interesante elemento de discurso político que “protegía
de deterioros ambientales mayores” y a su vez dinamizaba un sector
en continuo crecimiento. Así se instala en las campañas políticas
el tema de la forestación, como una forma de “cuidar el
ambiente, y una redituable actividad comercial”. Aún hoy en
la provincia de Misiones y de San Luís, resuenan slogan políticos
tales como “por cada árbol talado, dos son plantados” como se escuchaba
en la capital puntana a fines de la década de los ochenta.
A partir de lo expresado, la ley 13.273 necesitó
ser revisada, y la complementaron con distintas herramientas legales.
De acuerdo a los cuadros 3, 4 y 5 observamos que hubo leyes, decretos
y reglamentaciones que intentaron registrar y regular el avance
de la forestación en las agendas políticas- económicas- ambientales
provinciales y nacionales.
Cuadro
3
Leyes Nacionales referidas a Explotación Forestal. (1948- 2001)
|
Marco legal
|
Fecha
|
Objetivo
|
|
Ley nacional 13.173
|
16/09/1948
|
Defensa de la riqueza forestal
|
|
Ley nacional
24.857
|
06/08/1997
|
Estabilidad fiscal para la actividad forestal
|
|
Ley nacional
25.080
|
16/12/1998
|
Ley de inversiones para bosques cultivados
|
|
Ley nacional
25.509
|
14/11/2001
|
Créase el derecho real de superficie forestal,
constituido a favor de terceros, por los titulares de dominio
o condominio sobre un inmueble susceptible de forestación
o silvicultura
|
Fuente: Elaboración propia,
en base a datos disponibles en la Dirección Nacional de Recursos
Naturales
y Conservación de la Biodiversidad 2003.
Como vemos por ejemplo, la ley 25.080, de 1998, y
la ley 25.509, de 2001 regulan lo forestal desde el punto de vista
de una inversión de neto corte capitalista. De esta forma pasamos
de la necesidad de protección del patrimonio forestal, a
la reforestación como una actividad generadora de recursos económicos
y desarrollo. De esta forma podemos ver los giros en las acciones
reguladoras por parte del Estado, a través de claras políticas de
explotación del recurso como un bien de mercado.
Por otra parte, desde algunos decretos el Estado
tiende a “regular” fijando límites a la actividad, como en el caso
de los decretos 1.813/93, 710/05 y 1.332/02. En el próximo cuadro,
pueden verse algunos de los decretos asociados a la regulación forestal.
Cuadro
4
Decretos Nacionales referidos a la temática forestal (1993- 2002)
|
Decreto Nacional
|
Fecha
|
Objetivo
|
|
1.831/93
|
01/09/1993
|
Sistema estadístico forestal – obligaciones
mínimas.
|
|
710/95
|
13/11/1995
|
Ley de defensa de riqueza forestal – Texto
ordenado
|
|
403/96
|
07/08/1996
|
Creación del Comité Asesor de Selección, para
establecer Bosques Modelo en la República Argentina.
|
|
222/97
|
26/03/1997
|
Resolución organizativa del Plan de Manejo
del Fuego
|
|
780/98
|
01/09/1998
|
Designación de Coordinador General del Plan
Nacional de Manejo del Fuego
|
|
1.332/02
|
25/07/2002
|
Créase el Programa Social de Bosques "ProSoBo"
en el ámbito de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
|
Fuente: Elaboración propia,
en base a datos disponibles en la Dirección Nacional de Recursos
Naturales
y Conservación de la Biodiversidad 2003.
Desde los últimos 15 años, muchas oficinas públicas
tomaron la temática forestal como parte de su incumbencia. Por una
parte el INDEC, ha dado muestras de ello, incorporando y sistematizando
datos cuantitativos sobre bosques en la República Argentina. La
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, por otro, ha actuado
en consonancia con regulaciones internacionales; mientras que la
Dirección Nacional de Recursos Naturales y Conservación de la Biodiversidad,
ha realizado interesantes aportes en la materia.
En el cuadro siguiente puede verse algunas resoluciones,
que delimitan un marco regulatorio nacional e internacional de dicha
actividad.
Cuadro
5
Resoluciones forestales, emanadas por la Secretaría de Ambiente
y desarrollo Sustentable, y la Dirección Nacional de Recursos Naturales
y Conservación de la Biodiversidad.
|
Resolución
|
Fecha
|
Objetivo
|
|
1.184/00
|
09/10/2000
|
Creación del Consejo Consultivo de la Red Nacional
de Bosques Modelo.
|
|
326/02
|
03/06/2002
|
Créase el Programa Nacional de Criterios e
Indicadores del Proceso de Montreal en el ámbito de la Secretaría
de Ambiente y Desarrollo Sustentable
|
|
860/02
|
21/08/2002
|
Apruébase el Reglamento y Organización del
Programa Social de Bosques "ProSoBo".
|
|
262/03
|
11/03/2003
|
Suspéndese la recepción de proyectos orientados
a buscar asistencia financiera deL ProSoBo.
|
|
444/03
|
30/04/2003
|
Créase el Programa Nacional de Bosques Modelo
|
|
431/05
|
12/04/2005
|
Apruébanse las Bases y Condiciones para la
realización de "Concursos de Pequeños Proyectos en el
Ámbito de Bosques Modelo".
|
|
460/05
|
18/04/2005
|
Apruébase la reglamentación de la Resolución
SDSyPA Nº771/00, de creación de la RED NACIONAL DE BOSQUES
MODELO EN LA REPÚBLICA ARGENTINA
|
Fuente: Elaboración propia,
en base a datos disponibles en la Dirección Nacional de Recursos
Naturales
y Conservación de la Biodiversidad 2003.
En efecto estas oficinas con una gran ayuda de la
tecnología disponible han podido, trabajar sobre el Proyecto Bosques
Nativos y Áreas Protegidas (BIRF 4085-AR) y dentro del Primer Inventario
Nacional de Bosques Nativos. La Unidad de Manejo del Sistema de
Evaluación Forestal (UMSEF) ha realizado la cartografía correspondiente
a las regiones forestales, como así también la determinación de
la superficie boscosa de la Argentina utilizando información elaborada
por la Consultora argentino -canadiense e información generada en
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Las categorías
de cobertura se basaron en la clasificación propuesta por la FAO
mediante el FRA 2000 (Evaluación de los Recursos Forestales al Año
2000), adaptándola al contexto argentino La información producida
se obtuvo a partir de la interpretación visual de imágenes satelitales
principalmente Landsat 5 TM (1998/99) y SPOT (1995) en el caso
de la provincia de Tierra del Fuego.
A vez la UMSEF tiene por misión el monitoreo de los
bosques nativos de la República Argentina, con el objeto de medir
su tasa deforestación. En otras palabras, consiste en la detección,
cuantificación y seguimiento a lo largo del tiempo de procesos de
origen natural y/o antrópico que modifican la estructura de los
bosques naturales o inducidos. En este marco, se realiza el monitoreo
de la deforestación y la fragmentación del bosque en dos regiones:
Parque Chaqueño y Selva Tucumano Boliviana para los períodos 1998-2002
y 2002-2004, utilizando técnicas de sensores remotos y sistemas
de información geográfica, a una escala aproximada de 1:50.000,
identificando los cambios de cobertura de la tierra, (pérdida de
superficie boscosa aplicando la tasa de deforestación). En último
término, se confeccionaron los mapas forestales, según criterios
de cartografía sistemática (SIG 250) del Instituto Geográfico Militar
(IGM).
Mano de obra, tareas rurales y forestación: Argentina
y Uruguay.
El rápido crecimiento de la superficie forestada
tuvo sus consecuencias sobre el mercado de trabajo rural en ambas
naciones. De esta forma la actividad forestal pudo ser una nueva
posibilidad de retener a los habitantes adultos de pueblos rurales,
que históricamente emigraban en búsqueda de mejores condiciones
de vida. Sin embargo, la realidad forestal, no parece ser tan clara
La mano de obra forestal -sobre todo en las fases
primarias- tiene condiciones muy irregulares. Su demanda en un establecimiento
de este tipo se concentra básicamente en etapas iniciales (preparación
del suelo, viveros, trasplante, cuidados iniciales) y en la parte
final de la cosecha, con algunas demandas intermitentes para la
realización de podas, raleos o actividades generales secundarias.
Recordemos además, que los turnos de corte varían entre 8 y 12 años
según la especie. De esta forma es comprensible que la demanda sea
sumamente variable en cantidad, calidad y tiempo (Carámbula, 2006).
Ello implica que las empresas forestales, dispongan
de un grupo reducido de trabajadores permanentes, mientras que subcontratan
a empleados, o empresas proveedoras de mano de obra. Surge así,
terciarización de las tareas delegándolas en la figura de un contratista
(Carámbula, 2006).
Para el caso uruguayo, según el Censo General Agropecuario
del año 2.000 la forestación ocupa a 2.962 trabajadores permanentes
representando al 1,88% de los trabajadores permanentes del agro
(157.009 trabajadores).
Para el caso argentino, (INDEC, 2004) la situación
parece ser similar. Los datos obtenidos, si bien no pueden compararse,
pueden servir para delinear criterios similares. Uno de ellos: el
porcentaje de trabajadores permanentes va descendiendo. Sin embargo,
de las 8100 EAP relevadas, más del 52% manifiestan buscar mano de
obra, ya que la disponible es insuficiente, debido a su escasa calificación
(INDEC, 2004) Evidentemente la población que busca trabajo en el
sector agropecuario pareciera no tener las mismas oportunidades
que en el medio urbano. Por ello, población rural en ambos países
tiende a ser cada vez más residual.
En este contexto, el trabajo rural no parece haber
tenido cambios demasiados positivos. (Tubio Albornoz, 2006) Si tenemos
en cuenta que la superficie forestada ha crecido en ambos países,
y que la actividad ha ganado mayor relevancia en las dos últimas
décadas; no vemos esta evolución al menos desde lo laboral y de
lo poblacional. Con los pocos elementos de juicio que se nos presentan,
vemos que se puede suponer que la situación, provoca un desarrollo
económico pero no necesariamente un aumento en la calidad de vida
de la población rural.
En este sentido, desde el ámbito político, social
y económico en que se inserta la actividad forestal, el término
“globalización”, cobra relieve. Este concepto también contiene múltiples
aspectos y abarca los ámbitos más variados de la vida humana: desde
la economía, la cultura, las finanzas, el comercio, la educación,
los medios de comunicación, la producción de bienes, etc. (Arocena,
2001) Uno de los instrumentos más difundidos, la eliminación de
barreras comerciales, ha contribuido al aumento del comercio mundial,
y al desplazamiento de compañías trasnacionales de un país a otro
buscando las economías que ofrezcan menores costos (de mano de obra,
del dinero, de impuestos estatales, etc.). Se libra una competencia
entre los Estados para captar a los “mejores” inversores.
Los Estados ofrecen mayores facilidades para la inversión,
desregulan los contratos laborales, y extienden exenciones impositivas.
Esto termina por debilitar la capacidad del Estado para controlar
las acciones del capital (Carámbula, 2006) Es en este contexto que
deben entenderse las inversiones que tanto empresas de capital nacional
como empresas multinacionales han realizado en la etapa forestal
y aún también en las etapas de transformación y procesamiento agroindustrial
de la madera y la celulosa.
Por otro lado los últimos treinta años del siglo
XX han presenciado profundos cambios en el mercado de trabajo y
en las regulaciones laborales. Hay un cambio que tiene que ver con
la flexibilización en la contratación de los trabajadores y la consiguiente
precarización laboral. Cuando nos referimos a trabajo precario,
lo hacemos desde la perspectiva de (Rodgers, 1992). Este autor
sostiene que este tipo de trabajo tiene que cumplir -al menos- con
una o más de una de las cuatro características siguientes:
- Trabajo por un período de tiempo definido y limitado
en el tiempo.
- Generan ingresos insuficientes para la reproducción
social del trabajador.
- Carece de una adecuada protección dada por la
cobertura social.
- El trabajador no tiene un adecuado control del
salario y/o de las condiciones de trabajo. Estas situaciones revelan
la falta de capacidad de negociación por defecto o ausencia de
una organización de los trabajadores.
De acuerdo a esta lógica, los volúmenes de producción,
son determinados por la demanda con lo cual los propietarios y /o
empresas deben adaptarse a las variaciones de la misma (Arocena,
J. 2001). Esto les exige flexibilidad en la contratación
de personal para eliminar gastos fijos y ser competitivos (Rodgers,
1992).
También implica tener dos tipos de asalariados: un
núcleo estable, calificado, de personal permanente y un contingente
de trabajadores de baja calificación e inestables. De esta forma
los trabajadores temporales, son desestabilizados por las nuevas
formas de organización y de contratación.
El trabajo estable proporciona inserción social.
El desempleo y la inestabilidad laboral permanente también significan
una falta de integración social y política. Esta situación también
contribuye a la deslegitimación del Estado como un actor social
contenedor y en cierta forma se pone en duda la noción de desarrollo
social local (Boisier S 1999).
De esta forma poco tiene que ver, el desarrollo
social, con el crecimiento económico de la actividad.
Pareciese que el desarrollo de uno anulará el otro. Nótese que hablamos
de crecimiento económico, y no desarrollo económico,
ya que este último involucra al social.
En esta misma línea de pensamiento encontramos a
Tubio Albornoz, (2006) quién se interroga en su trabajo sobre los
impactos producidos en zonas rurales, y si éstos llevaron a un desarrollo
social. Al respecto sostiene “ No existen estadísticas actualizadas
sobre este impacto, pero por medio de estudios de caso y bases de
datos secundarias queremos establecer la medición de estos cambios,
y comenzar a responder las preguntas de ¿cuáles han sido los beneficios
para las familias rurales en las cuales sus miembros o alguno de
ellos se vinculan con los emprendimientos vinculan con los emprendimientos
productivos? y ¿cual ha sido la configuración o reconfiguración
de estos territorios luego del accionar de estos monocultivos forestales?”
(Tubio Albornoz, 2006)
El Estado pareciera estar entonces más enfocado en
la dinámica capitalista de la actividad, que en medir los distintos
impactos extra económicos.
En síntesis: estos cambios sociales y políticos
que se han instalado en las últimas décadas y abarcan muchos sectores;
la forestación no es una excepción. Las nuevas condiciones laborales
han contribuido a fragilizar el rubro forestal. A la fragilidad social
endémica del agro argentino y uruguayo, se le suman éstas condiciones,
delimitando nuevos y turbulentos escenarios. En efecto, estos experimentaron
transformaciones en las últimas décadas del siglo XX.
Distintas investigaciones realizadas con en contextos
mas referidos a temas de sociología rural, sugieren como idea generalizada
a una agricultura funcionando a dos tipos de registros diferentes:
- una agricultura empresarial que crece y
se desarrolla rápidamente
- y una agricultura familiar en retroceso,
subsistiendo a duras penas vendiendo esporádicamente su fuerza
de trabajo para evitar males mayores.
La producción familiar -ámbito de reproducción de
una parte de la fuerza de trabajo- que luego se ofrecerá en el mercado
de trabajo rural, presiona sobre éste y facilita la disminución
salarial.
Datos de censos agropecuarios del INDEC muestran
una creciente feminización de la fuerza de trabajo rural asalariada.
Este proceso en la práctica aumenta la precariedad de las relaciones
laborales, dada la posición de subordinación de la mujer en una
estructura social que aún tiene fuertes resabios patriarcales y
que la expone a desventajosas condiciones de negociaciones laborales
y saláriales (Rodgers, 1992). Las relaciones de dominación domésticas
se trasladan a los ambientes de trabajo donde los contratistas de
las cuadrillas de trabajadores son hombres que ejercerán una autoridad
conferida por su posición en la estructura laboral y también en
la social.
De esta forma puede entenderse que el sector agrícola
aumente año a año sus rindes pero, no necesariamente conlleve a un
mejoramiento en la calidad de vida rural.
Otros estudios muestran un proceso de precarización
creciente de los trabajadores agrarios: por un lado la disminución
de los trabajadores agrarios asalariados permanentes y el crecimiento
de los trabajadores eventuales en sus distintas modalidades: zafrales,
estacionales, changadores (García Sanz, 1997; Tubio Albornoz, 2006
y Rodgers, 1992).
Tanto Argentina como Uruguay han seguido las tendencias
generalizadas en el continente que llevan a la disminución de la
población rural. Estos cambios demográficos han contribuido a generar
lo que se conoce como el deslocamiento entre lo rural y lo agrícola
(García Sanz, 1997).
Si por rural se entiende a los espacios territoriales
con baja densidad de población, ya sea población dispersa o residente
en pequeños pueblos y por agrícola a aquellas actividades humanas
que haciendo uso de los recursos naturales los transforman para
producir principalmente alimentos, el fenómeno al que se hace referencia
consiste en la ruptura de la equivalencia entre ambos términos (García
Sanz, 1997).
En materia de población y recursos humanos esto significa
que si antes la residencia rural implicaba actividades agrícolas
y viceversa, en la actualidad se visualizan trabajadores con residencia
urbana que se dedican a actividades agrícolas. Cada vez son menos
(en términos relativos) los que residiendo en el medio rural se
dedican a las actividades agrícolas (Carámbula, 2006)
Impactos territoriales. Estudios comparativos y
de caso.
Como ya hemos mencionado en la introducción, las
experiencias de ambas naciones, pueden echar luz sobre el impacto
de las políticas forestales.
En Uruguay, el área de trabajo se centra en Piedras
Coloradas (departamento de Paysandú), y del lado argentino, las
experiencias llevadas a cabo en el corredor del Río Uruguay y norte
de la provincia de Entre Ríos.
El análisis de Piedras Coloradas, consistió en realizar
un estudio estableciendo un “antes y después” de la forestación
identificando transformaciones e impactos sociales a partir de esta
actividad centrándose en el análisis de dos de las dimensiones sociales:
las demográficas y el empleo. Por otra parte, se intentó vincular
y comparar con otros poblados cercanos, para comprobar si los cambios
fueron sólo puntuales para este caso, o por el contrario, provocaron
un desarrollo integral. Para ello, se recurrió a datos de los censos
nacionales de población y los censos agropecuarios, otros provenientes
de los Ministerios de Economía y Desarrollo Social y de investigadores
que estuvieron previamente ligados a estudios de actividad forestal
en la zona.
De acuerdo a ellos, se verá qué tipo de desarrollo
rural-local se ajusta el caso elegido en la República Oriental del
Uruguay, y si éste está relacionado al menos con la actividad forestal.
Para el caso Argentino, iremos interiorizándonos
sobre las prácticas realizadas en la provincia de Entre Ríos, específicamente
en el corredor del Río Uruguay y norte de la provincia, estableciendo
como punto de partida las localidades de Gualeguaychú y Concepción
del Uruguay por el sur, y los departamentos de Federación, Feliciano
y Federal y la Paz, por el norte. Se tomarán datos registrados
y expresados por el INDEC, desde los censos poblacionales, agropecuarios
y estudios de distintas localidades.
Como se vio anteriormente, los volúmenes de forestación
han crecido en los últimos años, incluso en provincias que no tienen
un gran patrimonio forestal originario, como el caso de Entre Ríos,
a la que le corresponde “Espinal” como provincia fitogeográfica.
La forestación y reforestación en Entre Ríos, se hará con especies
exóticas que beneficiadas por las características climáticas de
la provincia, provocan un crecimiento mucho más veloz de las especies,
que en sus propios ámbitos naturales.
De esta forma algunos departamentos han desplazado
otras actividades comerciales tradicionales, para ir imponiendo
la forestal como un negocio redituable.
Piedras coloradas: análisis de impactos forestales.
Generalidades
Piedras Coloradas es una pequeña localidad del Departamento
Paysandú y dista 48 km de la ciudad cabecera. Se halla ubicada en
la margen oriental del Río Uruguay, poco más al sur de la ciudad
entrerriana de Colón.
Desde el aspecto físico, Cozzo, desde su estudio
en Piedras coloradas establece que “La comarca ofrece características
ecológicas parecidas a las observadas en la Argentina, misma latitud:
paisajes de pastizales con terrenos planos o de suaves ondulaciones
que en el área de estas forestaciones alcanzan altitud de hasta
60 m.s.n. mar. Clima templado, de lluvias en promedio 1.170 mm/año
(…) la temperatura media es de 17,8º C, con alternativas
de muy fuertes heladas. Los suelos no son pedregosos, como pareciera
presumir el nombre de la localidad; son praderas arenosas, rosadas
o grisáceas, de textura liviana hasta 1,20 m, con buena percolación,
pobres en materia orgánica” (Cozzo, D 1996 pp2 y 3).
Su origen forestal
Retomando lo expuesto por Cozzo (1996) y Carámbula
(2006), en las inmediaciones de Piedras Coloradas se encuentra el
“Centro Forestal” (que comenzó a funcionar en 1966), que esta relacionado
a la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, una entidad privada
declarada de interés nacional por el gobierno del Uruguay, que invierte
parte de sus reservas en plantaciones forestales, negocio el más
rentable de entre otros emprendimientos realizados con semejantes
propósitos de capitalización.
Las plantaciones fueron ocupadas en su mayoría por
especies de Pinus taeda, intercaladas o mezcladas con P.
elliottii; también hay de álamos (Populus euramericana)
ubicadas en terrenos bajos, y en otros altos eucaliptares (Eucalyptus
aff. s aligna-grandis), de excelentes desarrollos y crecimientos.
Estaban diagramadas a espaciamiento de 2,50 m x 2,50 m (1.600 plantas/ha)
y para su tratamiento silvicultural se suele aplicar raleos selectivos,
los primeros a edad de 10-12 años. (Cozzo, 1996, Pág.3) Este autor,
ya advertía sobre las “abundantes regeneraciones de Pinus elliottii
- P.taeda muy cerca del Establecimiento Poli-Lemme.
Carámbula, la destaca como “Capital nacional de la
madera”; y teniendo en cuenta lo expresado en este artículo, sería
uno de los poblados que se vieron comprendidos dentro de la primera
etapa forestal del país.
Población
Este poblado se localiza en la 3ª Sección Censal
del departamento de Paysandú. El Censo de Población Fase 1 del
Año 2004 (INE) indica que la población es de 1.113 habitantes, de
los cuales 573 (51,5%) son hombres y 540 (48,5%) son mujeres. La
principal actividad económica es la forestación. Si bien les una
actividad vinculadas al sector primario de la economía, también
tiene incidencia en el secundario y terciario. Esto es un indicador
importante, ya que en otras zonas relativamente cercanas, (como
por ejemplo Paso de la Cruz) no hay un “derrame” de dicha
actividad hacia otros sectores, o la actividad no es la principal
(Sarandí de Navarro) (Carámbula, 2006).
Cuadro
6
Variación de la población absoluta y porcentual en Piedras Coloradas
(1963-2004)
| Año Censo |
Población
del centro poblado |
Variación
de población respecto a (%) |
| Censo anterior |
Censo 1963 |
| 1963 |
422 |
---- |
---- |
| 1975 |
486 |
15.2 |
15.2 |
| 1985 |
752 |
54.7 |
78.2 |
| 1996 |
1104 |
46.8 |
161.6 |
| 2004 |
1113 |
0.8 |
163.7 |
Fuente: elaboración Propia en base
a datos disponibles de los Censos Nacionales de Población y Vivienda
citados.
Como vemos en Piedras Coloradas
si se toma como referencia el período 1963-2004, la población
aumentó en un 163,7%. Estos valores son superiores a los promedios
nacionales (21,9%), y departamentales (26,7%). La explicación
de este incremento de población pudo estar relacionada con la
actividad forestal en la zona. La forestación tanto en sus actividades
primarias, como en el sector industrial, pudo haber sido un polo
de atracción de población, sustentada en la oferta de empleo.
Su máximo crecimiento censal fue en la variación 1975- 1985 con
casi un (54% de incremento). Sin embargo, y vemos cómo en el último
período (1996-2206) el crecimiento poblacional de Piedras Coloradas
se ha estancado notablemente (0,8%), muy por debajo del caso de
Paso de la Cruz (24,7%), Sarandí de Navarro (16,5%) que tendieron
a revertir sus tendencias poblacionales negativas de los años
anteriores (Carámbula, 2006). Incluso, puede decirse que ha estado
por debajo de los totales departamentales y nacionales. Evidentemente,
si antes podríamos afirmar que la Forestación es una actividad
que genera arraigo y crecimiento poblacional, por alguna razón,
esto no ocurrió en este último período.
Por otra parte, la oferta de empleo que genera la
actividad forestal permite adelantar una interpretación acerca de
los procesos migratorios temporales y continuos. (Riella, A Y Tubío
Albornoz (1997); García Sanz (1997); Tubío Albornoz (2006). A esos
grupos se los conoce con el nombre de población flotante (esto quiere
decir que es población no arraigada, que genera corrientes migratorias
hacia zonas aledañas buscando distintas tareas relacionadas con
el campo). Los tipos de empleo que se generan permiten comprender
los diferentes impactos y transformaciones sociales que ocurren
en el territorio.
El análisis de las principales actividades económicas
generadoras de empleo dentro de cada uno de los sectores: primario
(relacionado a lo agrario), secundario (industrial) y sector terciario
(servicios), nos darán algunas indicios de cómo funciona esta actividad
en Piedras Coloradas.
El índice de desempleo durante el período en que
se realizó la investigación sería menor al 10%, contrastando con
el índice nacional para el mismo periodo el cual oscilaba un 16%.
A simple vista esto es alentador. Sin embargo, el censo considera
población ocupada a los que reciben un subsidio por desempleo por
parte del Estado (Tubío Albornoz, 2006). Otros indicadores sociales
que permiten identificarlo como un lugar de contexto critico con
alto índice de pobreza.
Según los datos obtenidos más de 500 personas trabajan
en forma directa o indirecta en la forestación, contando a los trabajadores
vinculados al sector primario (plantaciones, podas, cosechas), al
industrial (Caja Bancaria, industrialización de la madera) y al
sector servicios (transporte, comercios, insumos, maquinaria).
De todos ellos, los trabajadores de la fase primaria
son mayor cantidad y presentan altos niveles de precariedad laboral.
Como ya vimos, la terciarización del trabajo, así como el trabajo
flexible y temporario, forman parte de este proceso (Arocena, J.
2001). Durante la década del ‘90 en Piedras Coloradas se identificaron
algunas empresas contratistas forestales, (empresas de servicios
forestales), quienes subcontratan a aproximadamente 20 cuadrillas.
Los datos permiten estimar que aproximadamente 300 trabajadores
se vinculan a la forestación a través de estas cuadrillas. La precariedad
laboral de este sector de los trabajadores se explica por los bajos
niveles de ingreso que perciben los trabajadores: largos períodos
de desempleo, ausencia de cobertura social, inexistencia de organización
sindical e ingresos variables según el rendimiento del trabajador,
factores climáticos.
Otro sector de los trabajadores está vinculado a
la fase industrial, principalmente a la Caja Bancaria. Son trabajadores
con mayor calificación, capacitación y mejores perspectivas laborales.
Estos a diferencia del otro sector cuentan con trabajadores permanentes
que tienen estabilidad laboral, ingresos superiores a los anteriores,
cobertura social y representación sindical (Carámbula, 2006).
El tercer grupo de trabajadores se vincula con el
sector servicios, quienes no tienen directa relación con lo forestal.
El mismo se divide en dos sectores: El público (policías, maestros,
profesores de enseñanza secundaria, médicos públicos) y el privado
(comerciantes, los trabajadores de los servicios de salud privada,
de empresas de transporte colectivo, etc.). Tienen situaciones laborales
relativamente estables. La relación de los empleos en el sector
servicios con la actividad forestal resulta difícil de establecer.
Se plantea en este caso el debate sobre los empleos directos e indirectos
que una actividad económica genera. En otras palabras… ¿En qué medida
los empleos indirectos dependen de los producidos por la explotación
forestal? No podemos afirmar que existe una correlación neta, pero,
si una actividad principal genera desarrollo social y económico,
entonces, en vista a su mejoramiento en el nivel de vida, las poblaciones
tenderán a pujar por más y mejores servicios. Esto sin embargo,
no es un elemento determinante como para afirmar que la actividad
forestal induce al desarrollo económico.
Como se ha dicho, estos procesos expresan una importante
cantidad de población de trabajadores flotantes que caracterizan
al mercado de trabajo forestal, y ellos en cierta medida marcan
un cambio en los parámetros económicos de la región. Para el caso
de Piedras Coloradas, no hay cambios sustanciales en cuanto a la
inversión de capitales que dinamicen la economía. Si, en cambio,
ocurre con Piedra de la Cruz. Sin embargo, el hecho que una empresa
extranjera (como Eufores) se haya instalado en este último lugar
no garantiza la expansión económica permanente ya que difieren las
condiciones laborales que ofrecen a las distintas personas del lugar
y por ende, la cantidad de dinero traducida en salarios con las
que cuentan los empleados del lugar. Los puestos más importantes
son ocupados por extranjeros, dejando los puestos de menor calificación
para los lugareños, que ven así disminuidas sus condiciones salariales
y de ascenso dentro de la empresa.
De acuerdo a todo esto se podría hipotetizar lo siguiente:
- Un grupo de personas de Piedras Coloradas constituye un tipo
de población flotante, que busca en forma alternada actividades
donde emplearse. Por otra parte, como se sabe, los censos deben
registrar la población, independientemente de donde se provenga
y muchos pobladores de Piedras coloradas, pudieron encontrarse
en localidades cercanas realizando diferentes tareas al momento
de la realización del mismo. De ahí, que las tasas de crecimiento
puedan varias en forma abrupta.
- A pesar de todo ello, Piedras Coloradas demostraría la poca
capacidad de absorción de mano de obra que tiene -hoy por hoy-
esta actividad en el poblado. Por algunos datos puntuales, se
sabe que en años anteriores, hubo escasa actividad en las plantaciones
y en la industria de la madera. Los niveles de desempleo aumentaron
considerablemente y el empleo que se ofrece sería captado por
la población estable, lo cual habría inhibido las corrientes migratorias
caracterizadas en periodos anteriores.
- Aún confirmándose los dos puntos anteriores, la ecuación no
cierra. Por ello, a modo de conjetura podríamos decir que durante
los últimos quince años se han intensificado de manera muy notoria
las políticas forestales dictadas en la segunda etapa forestal
a partir de la aplicación de la ley Nº 15.939. Todo ello, pudo
provocar distintas consecuencias:
- Piedras Coloradas se vería desfavorecida indirectamente
a partir de la implementación de ciertas políticas estatales.
Recordemos que el Estado, acciona sobre el territorio mediante
el arraigo y desarrollo de una actividad y una zona en particular.
La ley Nº 15.939, pudo fomentar otras zonas declarándolas
de prioridad forestal dotándola de exenciones impositivas
y planes de créditos, de acuerdo a un tipo de forestación
distinta, orientada a la producción de pasta de celulosa y
con arraigo de capitales nacionales e internacionales.
- En este tipo de actividad en consonancia con los rigores
capitalistas actuales, la zona de Piedras Coloradas no tendría
cabida. En cambio, Paso de la Cruz, no tendría experiencia
y tradición forestal anterior, pero siendo más atractiva para
un capital sediento de ventajas comparativas pudo verse beneficiada
a partir de la expansión de las plantaciones forestales con
exención de impuestos, además de la instalación a mediados
de la década del ‘90 de emprendimientos orientados a la industria
de la pulpa de la celulosa, tales como Rever Moll, empresa
de capital uruguayo, y plantaciones vinculadas a empresas
multinacionales como Eufores (española) (Carámbula, 2006).
Esta actividad genera menos trabajo en la fase agraria, que
otro tipo de explotación forestal, por la menor secuencia
de podas y raleos necesaria.
Provincia de Entre Ríos: datos forestales.
Como se dijo anteriormente, la provincia de Entre
Ríos posee una masa forestal originaria de poca importancia para
su explotación. Esto mismo puede verse, para la zona que hemos tomado
en la República Oriental del Uruguay En efecto, el departamento
de Paysandú, es fronterizo con el de Uruguay y de Colón, por lo
que las características climáticas, edáficas y forestales, no son
muy diferentes en ambas orillas del Río Uruguay (Cozzo, 1996, pp2,
3) Según el mapa de provincias fitogeográficas y el 1º Inventario
Nacional de Bosques Nativos, (1998) la provincia de Entre Ríos,
pertenece su parte media y superior a la región fitogeográfica de
Espinal. Se define así, a una zona caracterizada por la presencia
de arbustos sin mucha copa definida y con altura que no alcanzan
los 7 metros, expuestos en “manchones”, o bosquecillos de poca
densidad. Entre estas agrupaciones arbustivas se encuentra un estrato
herbáceo de diferente altura y composición de acuerdo a las características
edáficas particulares del suelo. La parte sur de Entre Ríos, esta
marcada por, la presencia de terrenos salinos (cercana al Río Paraná)
y una planicie herbácea solo interrumpida por vegetación hidrófila
en zonas muy húmedas (orillas de ríos, zonas deprimidas con acumulación
de agua. En el siguiente mapa podemos observar lo expresado precedentemente
solo para la provincia de Entre Ríos
Mapa 1
Superficie de bosque nativo en la Provincia de Entre Ríos.
|
|
Referencias / color
Celeste Complejo Salino.
Tierras salinizadas con o sin vegetación, que contienen o
no un espejo de agua
Blanco. Zonas de ausencia
de bosques y árboles. Pradera herbácea
Naranja Tierras de explotación
agrícola y/o pecuaria con distintos niveles de desarrollo
Verde seco Arbustal. Tierras
cubiertas por arbustos perennes sin mucha copa definida y
con altura que no alcanzan los 7 metros.
Verde oscuro Vegetación herbácea
Hidrófila. Se trata de una unidad mixta donde la vegetación
de los ríos o de las zonas inundables es el estrato dominante.
|
Fuente:
Cartografía
y Superficie de Bosque Nativo de Argentina.
1º Inventario Nacional de Bosques Nativos. Proyecto Bosque Nativo
y áreas Protegidas (1998)
De esta manera podemos comprobar que la cubierta
vegetal originaria, no tiene demasiada importancia forestal. Por
ello, todas las superficies forestadas en la provincia de Entre
Ríos es bosque artificial (Monte de cultivo).
Los bosques implantados, en tanto, ocupan aproximadamente
unas 800.000 hectáreas distribuidas en diferentes polos forestales
que concentran la producción primaria, la industrialización y el
sector de servicios específico, y que se instalaron en diferentes
regiones del país. El grupo de especies implantadas predominante
es el de coníferas, con aproximadamente el 50 por ciento de la superficie;
seguido por el eucalipto, con el 30 por ciento; y las salicáceas
(álamos y sauces), con el 16 por ciento. Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación, Sagpya, (1999)
"La principal región forestada es la Mesopotámica. Esta región,
por su ubicación geográfica, se constituye como el polo forestal
con mejores posibilidades de inserción en el MERCOSUR.
Entre Ríos es la cuarta provincia, teniendo en cuenta el peso forestal
a nivel nacional, si exceptuamos el Delta entrerriano bonaerense.
La primera provincia es Misiones con más del 26% de la superficie
forestada del país, la segunda es Corrientes con el 19%, la Tercera
es Buenos Aires con el 13% y en cuarto Entre Ríos con más del 11%.
De esta manera, la provincia de Entre Ríos, tiene un peso forestal
mayúsculo, en material bosques artificiales. (.Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación, SAGPyA, 1999).
Teniendo en cuenta las especies, la provincia de
Entre Ríos (exceptuando la zona del delta), es la segunda en la
plantación de eucaliptos después de Corrientes y la cuarta en pinos.
Si analizamos solamente la zona del Delta vemos que esta pequeña
región concentra casi el 50% del total de las salicáceas (sauce,
sauce-álamo y álamo).
Circunscribiéndonos solamente a la provincia de Entre
Ríos, la misma cuenta con una superficie de 118.200 ha forestadas
de las cuales 81.000 son de eucalipto, 12.200 de pino y 25.000 de
salicáceas. Siguiendo la dinámica de las distintas especies forestales,
en los últimos años, el eucalipto es la que más ha crecido en superficie
plantada. En segundo lugar se ubican las salicáceas y por último
el pino. El análisis al interior de la provincia nos muestra que
la forestación no ha sido pareja ni homogénea. Del material cartográfico
disponible a total País (1996), se observa que el área promocionada
es precisamente la de nuestro objeto de estudio: los departamentos
costeros con el Río Uruguay. En el siguiente mapa y cuadro se pueden
ver algunos datos interesantes:
Mapa 2
División departamental de Entre Ríos, según datos forestales (2005)
|
|
Referencias / color
Con verde: los departamentos
relevados
Con Gris: Departamentos
sin datos.
|
Fuente: Unidad de manejo del
sistema de evaluación forestal (Montenegro, Strada y otros) 2005
Cuadro
7
Tierras Forestales naturales. Selección de departamentos en la provincia
de Entre Ríos.
|
Departamento
|
Tierras forestales (has)
|
Otras tierras forestales (has)
|
Bosques rurales (has)
|
Otras tierras (has)
|
|
Colón
|
0
|
16. 709
|
0
|
248007
|
|
Concordia
|
0
|
3.298
|
0
|
310134
|
|
Federación
|
0
|
1611
|
0
|
343013
|
|
Federal
|
0
|
323.058
|
0
|
205.812
|
|
Feliciano
|
0
|
154.092
|
0
|
137409
|
|
La Paz
|
0
|
256.147
|
0
|
353.534
|
|
Uruguay
|
0
|
0
|
0
|
263.932
|
|
Gualeguaychu
|
S/D
|
S/D
|
S/D
|
S/D
|
Fuente: Elaboración propia
en base a Unidad de manejo del sistema de evaluación forestal
(Montenegro, Strada y otros) 2005.
Notas aclaratorias
Clase de cobertura de la tierra Tierras
Forestales Tierra con una cubierta de copa (o su grado equivalente
de espesura) de más del 20 por ciento del área y una superficie
superior a 10 hectáreas (ha). Los árboles deberían poder alcanzar
una altura mínima de 7 metros (m) a su madurez in situ. Puede consistir
ya sea en formaciones forestales cerradas, donde árboles de diversos
tamaños y sotobosque cubren gran parte del terreno. Otras tierras
forestales Estas abarcan ya sea tierras donde la cubierta de
copa (o su grado de espesura equivalente) tiene entre 5 y 20 por
ciento de árboles capaces de alcanzar una altura de 7 m a su madurez
in situ; o tierras con una cubierta de copa de más del 20 por ciento
(o su grado de espesura equivalente) en la que los árboles no son
capaces de alcanzar una altura de 7 m a su madurez in situ (por
ej. árboles enanos o achicados); o aquellas donde la cubierta arbustiva
abarca más del 20 por ciento. Bosques rurales Remanentes
de bosque natural en un paisaje agrícola, menores a 1000 hectáreas
Otras tierras Tierras no clasificadas como forestales u otras
tierras boscosas especificadas más arriba. Incluye tierras agrícolas,
praderas naturales y artificiales, terrenos con construcciones,
tierras improductivas, etc.
De acuerdo al cuadro los departamentos en cuestión
no tienen tierras forestales. Tiene bastante poca relevancia la
categoría “otras tierras forestales”, lo que indica que la zona
delimitada pareciese que no sea apta para la forestación. Sin embargo,
nada mas alejado de la realidad. Los departamentos lindantes al
río Uruguay han sido y siguen siendo elegidos para la explotación
forestal. En el norte de Entre Ríos, durante los últimos diez años
se “crean” nuevas tierras aplicadas a la forestación.
En el cuadro siguiente podemos ver la relevancia
de la zona delimitada: nos referimos al corredor del Río Uruguay,
que constituye “la zona forestal” por excelencia en Entre
Ríos.
De esta forma esta tabla viene a reunir los datos
que veníamos tratando primero a total país, y luego a nivel provincial:
Los productos y especies utilizadas en la región considerada forestal.
Cuadro
8
Extracciones de productos forestales por especie. Zona forestal.
Río Uruguay. Año 2000.
|
Producto Especie
|
Rollizos
(m3)
|
Rollizos
(t)
|
POSTES
(t)
|
OTROS
PROD.
(t)
|
TOTAL(t)
|
|
EUCALIPTO (*)
|
712.868
|
596.548
|
32.508
|
29.838
|
658.894
|
|
PINO (**)
|
108.617
|
96.814
|
---------
|
---------
|
96.814
|
|
SALICACEAS
(**)
|
335.466
|
248.551
|
---------
|
----------
|
248.551
|
|
TOTAL
|
1.156.951
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941.913
|
32.508
|
29.838
|
1.004.259
|
(*) Datos corregidos por la industria, las exportaciones
y el “Relevamiento de Industrias Forestales Primarias de la Costa
del Río Uruguay, Entre Ríos.
(**) Datos corregidos por la industria, y por
el “Relevamiento de Industrias Forestales Primarias de la Costa
del Río Uruguay, Entre Ríos.
Elaborado por Dirección de Forestación SAGPyA
Fuente: Dirección de Bosques
Provincial
De acuerdo a lo visto precedentemente, el corredor
del Río Uruguay es una zona donde la actividad forestal es fundamental
dentro de esos departamentos.
Sin embargo, no hemos abordado el tema de las unidades
de manejo forestal. Éstas pueden darnos indicios sobre la sustentabilidad
de la actividad, el tipo de manejo etc. En un estudio llevado a
cabo por el INTA de Concordia, se evaluaron las Unidades de Manejo
Forestal en los Departamentos Federación, Concordia y Colón (Nordeste
de Entre Ríos), donde se evaluaron los criterios de desarrollo sustentable.
Al respecto se sostuvo que. “El concepto de sustentabilidad presenta
un carácter multiescalar y multidimensional. La operacionalización
del término requiere por ello establecer la escala a la que será
evaluado. (…) En el presente trabajo se identifican las Unidades
de Manejo Forestal localizadas en las áreas rurales de los departamentos
Federación, Concordia y Colón de la Provincia de Entre Ríos y se
caracteriza su distribución de acuerdo a su dimensión. El total
del área forestada estimada con especies de los géneros Eucalyptus
y Pinus, que a fines de 1998 superaba las 62500 ha, está distribuida
en un total de 577 Unidades de Manejo Forestal. El 60% de esas Unidades
de Manejo Forestal presentan superficies menores a las 50 ha forestadas,
acumulando este grupo sólo el 13% de la superficie forestada en
el área de estudio. Por otro lado, las Unidades de Manejo Forestal
mayores a las 300 ha representaban el 5% de las UMF existentes en
la región, y concentraban el 54% de la superficie forestada en 1998.
La distribución de las UMF presenta diferencias por departamento,
encontrándose en el departamento Colón una mayor proporción de UMF
superiores a las 300 ha.” DIAZ y TESÓN (2002).
De esta forma puede verse que muy pocas Unidades
de Manejo Forestal (5% existentes en la región), y concentraban
el 54% de la superficie forestada. Esto indica un importante índice
de concentración de la tierra. Muchas ha explotada en pocas manos.
Estos niveles de concentración dan indicios de un tipo de forestación
asociada a grandes capitales, un tipo de actividad asociada a empresas
nacionales y/o internacionales.
Esta afirmación a modo de hipótesis puede relacionarse
con lo expresado por el documento de la secretaria de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación del País: “En los últimos años,
estas condiciones han atraído a inversores, particularmente extranjeros,
que orientaron sus proyectos hacia la instalación de viveros de
alta tecnología, la adquisición de tierras para forestar, la radicación
de nuevas industrias y la reconversión tecnológica de otras ya existentes,
y el establecimiento de acuerdos comerciales con firmas argentinas
del ramo. Este proceso derivó en un sostenido crecimiento de la
extracción de madera y de los niveles de producción industrial,
así como de las exportaciones argentinas de productos forestales”
(SAGPyA, 1999).
Este eje de observación es interesante, ya que configura
la nueva distribución territorial de los poblados rurales aledaños
a estos grandes emprendimientos, tanto a nivel poblacional como
también de sus condiciones de vida.
Muchas han sido las discusiones académicas centradas
en esta readaptación productiva de las regiones rurales, pero básicamente
se han centrado en cuestiones ambientales y/o de estrategia productiva
del país, sabiéndose muy poco de cuales han sido los efectos sociales.
Sin embargo, los estudios de trabajo rural precedentes, pueden ser
compatibles también en estas zonas. Los cambios producidos en el
empleo rural también han afectado notablemente al sector forestal.
El avance de las empresas forestales, explotando importantes superficies,
sometidas a la lógica del gran capital y decisiones internacionales,
trae aparejado debilidad y precariedad laboral. En efecto, los trabajadores,
tienen cada vez menos libertad de acción; a su vez las empresas
pueden fijar condiciones más “flexibles” apelando a los crecientes
niveles de competencia mundiales. Se completa la paradoja de un
sector en auge con producciones récord, por una parte, y poblaciones
rurales cada vez más endebles, vulnerables y dependientes del exterior.
Comparación y conclusiones finales
- Las acciones del Estado pueden ser leídas, desde
lo político, económico y lo social. En Argentina, La política
forestal, durante mucho tiempo ha tenido corte extractivo con
un claro correlato en el territorio. Luego de las Sanción de la
Ley Forestal, y de la aparición de distintos organismos del Estado,
las acciones tendieron a la forestación y reforestación de zonas
“forestables”. En el Uruguay se observan dos etapas: la
primera dirigida a abastecer la demanda interna de madera como
combustible y la segunda, a partir de 1987, destinada a desarrollar
la forestación para abastecer a plantas de celulosa.
- En ambos países debido a políticas de fomento
a las plantaciones, crecen las áreas cultivadas. Las velocidades
dependen de la zona, pero puede convenirse que es una actividad
que se encuentra presente en las agendas políticas y puede transformarse
en un negocio rentable para empresas que deseen invertir en el
rubro.
- Se estudió el impacto de la forestación en el
crecimiento demográfico, la cantidad y la calidad del empleo ofrecido.
A partir de esto y de los datos económicos se demostró que no
siempre hay una correlación entre la actividad forestal y desarrollo
social rural.
- Si bien la forestación ha tenido una impronta
poblacional positiva en un principio, no ha logrado elevar la
calidad de vida de los pobladores. En Piedras Coloradas el crecimiento
es estable, pero se ha frenado en el último período. Este descenso,
ha sido coincidente con la relocalización de otros centros forestales
uruguayos.
- En el caso de Entre Ríos, se puede ver como la
actividad esta en pleno desarrollo capitalista, con una clara
concentración de UMF por encima de 50% de la superficie provincial.
En Piedras Coloradas, se identificó un modelo forestal integrado
al mercado de la madera que genera empleo en la fase agraria,
en la fase industrial y en el sector servicios. La incorporación
de la fase industrial se relaciona con la generación de valor
agregado y con la promoción de empleos de mayor calificación,
con necesarios procesos de innovación y capacitación laboral.
El modelo forestal desarrollado en Piedras Coloradas también integra
un número mayor de trabajadores en la fase agraria, ya que los
montes exigen un mayor número de trabajadores y jornales para
su manejo. Sin embargo, los cambios expresados en los últimos
años han provocado un estancamiento económico- social.
- En la actualidad Piedras Coloradas y Paso de
la Cruz, y gran parte del corredor forestal del Uruguay, plantea
un modelo forestal en el que la madera producida está destinada
a las plantas de producción de pulpa de celulosa y rollizos localizadas
fuera de su área de influencia. Por lo tanto se generan puestos
de trabajo en la fase primaria y en el sector servicios, pero
como los empleos son principalmente temporales se genera una población
flotante.
- Si se enumeran los elementos básicos de las iniciativas
de desarrollo económico local, tales como: movilización y participación
de los actores locales; actitud pro-activa del gobierno local;
existencia de equipos de liderazgo local; y retomando los conceptos
de desarrollo local vertidos en la introducción, describiéndolo
como proceso endógeno capaz de promover dinamismo económico y
mejorar calidad de vida de la población (Buarque, 1999). Y considerando
polos como reducción de pobreza, crecimiento, reducción de la
migración, aumento de empleo, etc. todo parece indicar que los
nexos entre las características antes enumeradas y los datos aportados
por la investigación son débiles, para asegurar que la forestación
ha generado un cierto desarrollo local en áreas sociales y económicas.
El énfasis, protección, y cuidado en las políticas sociales emanadas
por parte del Estado, impactan de manera diferencial en zonas
diversas.
- En síntesis, hemos visto como el Estado desde
su acción u omisión promueve la actividad forestal, regulando
o no, pero impactando directamente en el destino laboral y social
de los trabajadores rurales.
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[1] Estudiante avanzado de la Licenciatura
en Economía y Administración Agrarias. FAUBA.
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