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Año 3 - Nº 4

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· La problemática del cambio climático: algunos aspectos globales y el potencial impacto sobre la producción agropecuaria mundial
· La expansión de la frontera agrícola, un acercamiento desde el punto de vista climático
· Caracterización económica de la provincia de Chaco
· Caracterización económica de la provincia de Santiago del Estero: Evolución de la agricultura en la provincia
· Expansión de la frontera agropecuaria
· Los profesores escriben: Cuestiones pendientes en el desarrollo e introducción de materiales genéticamente modificados en el sector agropecuario argentino
· Comité revisor
  Apunte

 

Caracterización económica de la provincia de Chaco

Silvina Dal Pont y María Soledad Ordoqui [1]

Historia del poblamiento de la Provincia

El territorio de la provincia de Chaco, que durante la época colonial formó parte de la Intendencia y Gobernación del Paraguay, comenzó a poblarse y a explotarse económicamente a principios del siglo XIX. Desde esa época se manifestó cierto proceso inmigratorio caracterizado por la inserción de individuos con carácter semipermanente.  Se trataba especialmente de correntinos y santafesinos con sus intereses económicos centrados en la explotación del monte. Para el año 1880 ya existían en la zona no menos de 20 obrajes que utilizaban mano de obra indígena.

La explotación forestal como actividad pionera de Chaco, se localizaba en las riberas del Paraná-Paraguay, fundamental vía navegable que posibilitaba fácil acceso y salida a la población. Como resultado, los principales asentamientos eran ribereños y la mayor actividad se desarrollaba en el oriente del territorio. La falta de vías de comunicación hacia el centro y oeste, las características del suelo, la vegetación y la calidad del agua, fueron los factores limitantes del avance hacia el interior de la provincia para esa época (INDEC, 2000).

Más tarde, entre 1878 y 1890 se produjo una importante afluencia de inmigrantes que dieron lugar a los primeros asentamientos de carácter permanente. Estos pobladores, de origen italiano, fueron los protagonistas de la fundación de la ciudad de Resistencia en 1878. Merced al impulso de este poblamiento arribaron otros inmigrantes europeos y, progresivamente, Resistencia se convirtió en el centro en el cual convergía la actividad económica de la región.

No obstante, el dinamismo poblacional más promisorio llegaría a comienzos del siglo XX, época en la cual la explotación del quebracho para la obtención de tanino atrajo a numerosos hombres de empresa, dada la importante presencia de esta especie arbórea en el bosque chaqueño. Lo antedicho generó el nacimiento de nuevas poblaciones y expandió la construcción de líneas férreas. Entre 1916 y 1927 el Chaco se convirtió en un verdadero emporio industrial del tanino, aunque un rasgo fundamental de esta explotación fue la falta de reposición natural o técnica de la especie, debido a su lento crecimiento. De este modo comenzaba a configurarse el escenario actual de la provincia de Chaco, no sólo por la estructuración de su economía, sino también por el estado de degradación de sus recursos.

Después de la Primera Guerra Mundial se inicia la espectacular expansión del cultivo de algodón en la provincia, dando lugar a la creación de nuevas colonias donde se instalaron argentinos provenientes de otras provincias y una nueva corriente de inmigrantes, impulsados por el conflicto bélico.

A partir de 1925 se inicia una crisis de la industria del tanino debido al desplazamiento del cuero en mucho de sus usos [2], lo que provocó conflictos sociales y el comienzo de la decadencia de esa actividad.

Paralelamente, hacia la década del ‘30, el auge algodonero llegó a constituir la mayor riqueza del territorio chaqueño. Sin embargo, la expansión de este cultivo encontraría un límite hacia la década del ‘60. En esos años, la fuerte baja en los precios del producto y la competencia de los tejidos sintéticos produjeron una grave crisis en el sistema productivo de Chaco. Como consecuencia de lo señalado, no sólo se observó un notable descenso en la tasa anual media de crecimiento de la población (ver Cuadro Nº1), sino que también se manifestó un proceso de redistribución de la misma dentro de la provincia. Las áreas rurales deprimidas por la crisis se convirtieron en fuentes expulsoras de población hacia los centros urbanos, lo que produjo un importante avance en los niveles de urbanización.

Cuadro Nº 1: Incremento absoluto anual medio y tasa anual media de crecimiento de la población. Período 1895-1991. Provincia de Chaco y total del país.

Fuente: Censos Nacionales de Población (INDEC, 2000)

Como producto de la crisis algodonera, se hizo necesario diversificar la base productiva agrícola de la provincia. Ello derivó en la introducción de nuevos cultivos que, juntamente con la explotación de los recursos forestales y con la actividad ganadera, de carácter complementaria al resto, formaron el mosaico -no demasiado heterogéneo- de actividades productivas del territorio.

De todos modos, el cultivo de algodón no agota su importancia en la década del ‘60. Hacia los años ‘70, se produjo la conjunción de dos factores principales que dinamizaron nuevamente la expansión de este cultivo sobre terrenos cubiertos por montes (Morello y Solbrig; 1997). Uno fue de orden climático y se debió al corrimiento hacia el oeste del límite agronómico de sequía, otorgando condiciones favorables a la producción agrícola en áreas antes calificadas de baja aptitud para la producción en secano. El otro, de orden sociopolítico, se basó en los programas de fomento a través de la venta de tierras públicas y la adjudicación de créditos para el desarrollo de la frontera agropecuaria. Esta promoción que tuvo su auge entre los años 1977 y 1981, durante el proceso militar, constituiría el antecedente más claro del actual período expansivo de la frontera arable. 

Aspectos sociales de la Provincia

De los aproximadamente 985 mil habitantes de la provincia el 79,7% se encuentra en los centros urbanos, mientras que alrededor de 200.000 personas viven en el ámbito rural según el último censo de población del INDEC. La población presenta crecientes niveles de marginación y un alto porcentaje de familias (33%) con necesidades básicas insatisfechas. Muy relacionado con esto se observa una deficiente infraestructura de servicios lo que implica que muchos de los habitantes de la provincia se encuentran bajo la línea de pobreza.

Los productores agropecuarios minifundistas o campesinos, que comparten el espacio físico con grupos aborígenes, representan un porcentaje importante de la población. Si bien estos dos grupos sociales son mayoritarios, tienen bajo acceso a la tierra y por el contrario, los grandes productores, que constituyen una minoría, poseen la mayor parte de ésta. A esto debe sumársele la irregularidad en los títulos de tierras, la ocupación de tierras fiscales y privadas, y los campos comuneros. Según un estudio de la Agencia de Desarrollo de Inversiones, el 80% de los productores chaqueños poseen superficies de hasta 100 ha. y, debido a la expansión de la frontera agrícola, se están incorporando un conjunto relevante de nuevas explotaciones de mayores extensiones, 10.000 ha, que se destinan en su mayoría al cultivo de cereales y oleaginosas (Agencia de Desarrollo de Inversiones, 2004).

Cabe destacar los procesos migratorios que se producen hacia los centros urbanos debido a la falta de oportunidades laborales y a la baja productividad de los sistemas de producción de la provincia.

Asimismo la provincia atraviesa por una situación social y económica crítica, la cual se manifiesta en diversos indicadores como la mortalidad infantil que supera el 30% y el analfabetismo cuya tasa actual es del 14,3%.

Según el INDEC en el primer semestre de 2004, la tasa de actividad provincial fue del 39,3%. Durante la década del ’90, la misma sufrió leves variaciones. Este comportamiento se combinó con la disminución de la tasa de empleo que mostró también, a lo largo de la década, un descenso lento siendo en el último relevamiento del 36,1%. Ambos hechos influyeron para aumentar la tasa de desempleo, que para el mismo período alcanzó un valor del 8,3%.

La informalidad en la estructura del empleo es una característica del empleo urbano, que asciende a más del 50% y cuya proporción se eleva en los hogares de menores recursos, donde el 80% de los trabajadores son informales (Braier et al, 2002).

Estructura económica de la Provincia

La provincia del Chaco, que junto con Misiones, Corrientes y Formosa conforma la región del Noreste argentino, se caracteriza por una postergación en su desarrollo económico. Ello se desprende del análisis histórico de la provincia, donde se puede reconocer tres principales impulsos productivos. Uno de ellos, es el actual proceso de expansión de la frontera agrícola motorizada por el cultivo de soja. Los dos restantes, son los ya mencionados auges en la producción de tanino y de algodón que, analizados en el presente, no han logrado promover el desarrollo interno de la provincia. Dichos procesos han nacido y desaparecido respetando los estímulos coyunturales del mercado, y han dejado a la población atrapada en un ambiente de escaso potencial económico.

La estructura económica de esta provincia se asienta en el sector primario y se caracteriza por una reducida diversificación de la producción, la baja productividad de los factores económicos y la consiguiente escasa incidencia de la provincia en el Producto Bruto Interno , como se observa en el Cuadro N°2.

Las ocho provincias más rezagadas (Jujuy, Misiones, San Juan, Corrientes, Chaco, Formosa, La Rioja y Santiago del Estero), donde habita el 16% de la población, generan el 7.5% del Producto Bruto Geográfico argentino, dan origen al 4,3% de las exportaciones, han recibido menos del 3,5% de las inversiones privadas, concentran más del 31% de la deuda pública provincial y tuvieron un nivel de déficit público provincial promedio del orden del 10% en el año 2000 (CEPAL, 2002).

Cuadro N° 2: Participación de la Provincia de Chaco en el PBI.

(a) Miles de pesos de 1993, utilizando la población del año 1991.
(b) Miles de pesos 1993, utilizando la población del año 2001.

Fuente: CEPAL, Oficina Buenos Aires.

Dentro de las actividades primarias, las actividades agrícola y forestal son la principal fuente de recursos de la provincia. Abarcan prácticamente la totalidad de las exportaciones provinciales y abastecen de insumos a la mayor parte de la industria local.

La crisis algodonera de la década del ‘60 generó la necesidad de diversificar la producción introduciendo especialmente los cultivos de girasol y sorgo, y en menor escala, los de soja, arroz y maíz. Por razones inherentes a este tipo de cultivos (generalmente resultan rentables a partir de las 75 hectáreas), la diversificación sólo fue posible de instrumentar por los grandes y medianos productores.

Por su parte, la actividad forestal otorgó su principal contribución hasta las décadas del ‘40 y ‘50 a partir de la producción de tanino. Más tarde, la declinación de esa actividad y la destrucción indiscriminada de los bosques le restaron su importancia original. Actualmente la explotación forestal se sigue realizando sin mayor incorporación de tecnología (Martínez y Merlino; 1992).

La industria manufacturera, eminentemente urbana, es de reducida importancia en la producción provincial (su aporte al Producto Bruto Geográfico es, en términos relativos, algo menos de la mitad del aporte que realiza esta rama a escala nacional en el PBI), tiene un bajo desarrollo, escasa diversificación y marcada dependencia del sector primario. Su conformación muestra una fuerte heterogeneidad estructural, comprendiendo algunos establecimientos grandes de larga data y otros más recientes; y una expendida capa de pequeños establecimientos con bajo desarrollo tecnológico, uso expansivo de mano de obra y baja productividad.

Según datos del Censo Nacional Económico de 1985, tres sectores (productos alimenticios, textiles e industria de la madera) -totalmente dependientes de los insumos provinciales- concentran las tres cuartas partes del valor de producción. Por el contrario, las ramas compuestas especialmente por las industrias productoras de bienes de capital muestran escasa importancia.

La industria de la construcción llegó a ser uno de los ejes dinamizadores de la economía y una de las principales fuentes de empleo de la provincia a fines de la década del ‘70 e inicios del ‘80, pero decayó abruptamente a partir del cese de inversiones del sector público. Este retroceso produjo una brutal caída del empleo a mediados de la década del ‘90.

El sector terciario, por su parte, presenta un importante crecimiento, y un fuerte peso en el PBG [3]. Esta rama económica presenta valores relativos más elevados que los correspondientes al total nacional. Esto se debe a que el sector público constituye, junto con el sector primario, una de las principales fuentes de empleo provincial. El Estado no asume un rol principalmente productivo como generador de bienes o insumos, ni está orientado a cubrir en forma suficiente las imperiosas necesidades de la población (salud, educación, vivienda, etc.), sino que aparece en gran medida como refugio al desempleo (Martínez y Merlino; op. cit.).

El ingreso de fondos a la provincia en concepto de coparticipación (Ley 23.548) podría considerarse uno de los factores determinantes del gran peso del sector público como generador de actividad. Del monto total de impuestos nacionales recaudados por el fisco, el 54,66% se dirige a las provincias, y de ese porcentaje, el 5,18% corresponde a la provincia de Chaco.

En los diez primeros meses de 2004 se recaudaron $824.859.030, lo que representa un 65% más que lo recaudado en igual período del año anterior. En base a ese monto de ingresos, se constituye como la provincia que más recibe respecto a sus vecinas del NEA (Aquino, 2004).

El nivel de financiamiento que representa la coparticipación para esta provincia también podría considerarse como un condicionante para la generación de acciones concretas que tengan por objeto promover el desarrollo interno del territorio.

En el siguiente cuadro se aprecia la participación de cada sector de la economía chaqueña en el PBG.

Cuadro N° 3: Participación de cada sector en el Producto Bruto Geográfico de la Provincia de Chaco (en porcentaje)

Fuente: Oficina de la CEPAL en Buenos Aires, estimación del PBG en miles de pesos a precios constantes de 1993.

Expanción agrícola y reestructuración productiva en la Provincia durante los ‘90

A principios de la década del ‘90 se produjo una notable recuperación de la actividad algodonera. La producción se triplicó y se quintuplicaron los rendimientos, con fuertes ingresos por exportaciones. En esta oportunidad, los actores sociales cambiaron drásticamente. Aparecieron las cosechadoras de algodón, grandes establecimientos de más de 1000 ha, se generalizó la entrada de contratistas y se difundió el uso de herbicidas como sustituto de la carpida manual. Todo ello generó una fuerte caída en el empleo rural (Adámoli et al, 2004).

Para el año 1998 se registraron graves inundaciones (fenómeno de El Niño) que, sumadas a los precios internacionales en baja, produjeron una disminución en la producción algodonera. Simultáneamente a este proceso, se inicia en la provincia una profunda transformación productiva que, al compás del avance de la "agriculturización" en las tierras pampeanas, presentaría un nuevo protagonista: el cultivo de soja.

El avance de esta oleaginosa no se limitó a la ocupación de los campos dedicados antes al cultivo de algodón, sino que esta ganando terreno a partir del desmonte de extensas áreas de la provincia. Los motivos que impulsan esta transformación son varios pero pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Buenos precios de la oleaginosa;

  • Aplicación de técnicas de siembra directa que optimizan la economía del agua, posibilitando así avanzar sobre el límite agronómico de sequía;

  • Permanencia de las tendencias climáticas que mantienen buenas condiciones de precipitación sobre las áreas de clima semiárido (antes consideradas marginales por su baja capacidad para producir cultivos “pampeanos”);

  • Ausencia de regulaciones provinciales que restrinjan el desmonte sobre el bosque natural chaqueño;

  • Bajo costo de la tierra;

  • Los suelos de desmonte son ricos en materia orgánica, tienen entre un 4,5 y 5% de materia orgánica y entre 50 y 60 ppm de fósforo, lo que permite realizar el cultivo sin la utilización de fertilizantes (Casas, 2004).

Como puede anticiparse en las motivaciones antes señaladas, el principal escenario de expansión actual de la frontera agrícola se localiza en la zona semiárida de la provincia, a través del avance sobre terrenos ocupados por bosques. Esta fuerte presión expansiva se observa sobre la frontera este del Chaco avanzando hacia el oeste acompañada por el desplazamiento, visualizado durante las ultimas décadas, del límite agronómico de sequía. La presión se origina en diversos núcleos localizados, en su mayor parte, a lo largo de un extenso eje que se extiende al oeste de las localidades de Castelli y Pampa del Infierno.

En el centro y sudoeste de la provincia las posibilidades de expansión resultan muy limitadas por tratarse de áreas de más antigua e intensa ocupación durante los procesos de colonización de las primeras décadas del siglo XX, por lo que la disponibilidad de tierras vírgenes es virtualmente nula. Al este de Santa Sylvina y Villa Angela, se encuentran fuertes restricciones por la presencia dominante de los ambientes deprimidos de los bajos Submeridionales (zonas con alto riesgo de inundación) (Adámoli et al, op. cit.).

En el siguiente cuadro, se incluyen datos comparativos de los Censos Nacionales Agropecuarios 1988 y 2002. En el mismo se observa el importante aumento registrado en los cultivos oleaginosos, donde el principal componente es la soja, y la retracción de los cultivos industriales donde se incluye el cultivo de algodón.

Cuadro Nº 4: Superficie de las explotaciones agropecuarias (EAP’s) y superficie implantada en primera ocupación para la Provincia de Chaco de acuerdo a los Censos Nacionales Agropecuarios 1988 y 2002 del INDEC.



Composición de la base productiva agrícola como resultado del actual proceso expansivo

Las modificaciones en la base productiva agrícola de Chaco se visualizan a través del notorio incremento del área cultivada con soja, girasol, trigo y maíz, como puede observarse en el Cuadro Nº 5.

Cuadro Nº 5: Evolución de la superficie sembrada.

Fuente: Centro de Documentación e Información del Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco. 2004.

Los datos anteriores muestran que desde mediados de la década del ‘90 la superficie agrícola ha fluctuado en torno a una media de 912.400 hectáreas anuales, superándose el millón de hectáreas a partir del año 2000. A su vez, la superficie sembrada con soja y girasol se ha incrementado a partir de la campaña 1998/99, momento en que comienza a manifestarse el descenso del área algodonera. Por su parte, el incremento de la superficie sembrada con trigo está relacionado con la posibilidad de realizar el doble cultivo con soja, está última en siembra directa sobre los rastrojos del primero. En el caso de la soja, el incremento de la superficie cultivada también está asociado con la posibilidad de realizar dos siembras anuales (soja de primera y soja de segunda) sobre la misma superficie.

Entre los restantes cultivos que integran la base productiva, se destaca la importancia del arroz y el tabaco los que promedian una superficie anual de siembra y plantación de 5.570 y 787 hectáreas respectivamente. Asimismo, se observa la presencia de un numeroso grupo de cultivos hortícolas que, de acuerdo con los resultados provisionales del CPA 2001, totalizan 7.734 hectáreas destinados al autoconsumo familiar y a la comercialización, preferentemente, en el mercado local y provincial. (Ministerio de la Producción de la Provincia de Chaco, 2003).

Cuadro Nº 6: Evolución de la superficie cosechada.

Fuente: Centro de Documentación e Información del Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco, 2004.

Sin embargo, la evolución de la superficie cosechada (ver Cuadro N° 6) muestra que el promedio simple anual se situó en torno a las 810.600 hectáreas, cifra que pone de manifiesto la pérdida de alrededor de 102 mil hectáreas anuales por causas vinculadas a la ocurrencia de extremos hídricos (anegamientos y sequías) y, en menor medida, tormentas de viento y granizo.

Según el Ministerio de la Producción de la provincia, el coeficiente de siniestralidad alcanza un promedio de 10,5% en la agricultura chaqueña siendo superior en el caso del sorgo granífero (14,2%) y la soja (13,5%) e inferior en algodón (8,1%), maíz (9,1%) y trigo (8,8%).

El cambio más notable ocurrido en los últimos años en la base de producción agrícola chaqueña es la abrupta caída de la participación del algodón, cultivo que hasta la campaña 1997/98 representaba más del 70% de la superficie cosechada y en la campaña 2001/02 disminuyó al 9,9%, compensado por el incremento de la superficie cultivada con soja, girasol, maíz y trigo (ver Cuadro Nº 7). Esta "pampeanización" de la base productiva se ha dado, fundamentalmente, en la región centro y oeste de la provincia, donde existe una estructura parcelaria que permite la realización de estos cultivos en escalas que maximizan la rentabilidad de las tecnologías aplicadas. Este dato introduce la problemática relacionada con la exclusión no sólo de productores que no tienen acceso a un nivel de escala satisfactorio, sino también a la expulsión de mano de obra que se ve agravada en un contexto de producción mecanizada y de altos insumos.

Cuadro Nº 7: Evolución de la composición relativa de la base productiva agrícola.

Fuente: Centro de Documentación e Información del Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco, 2004.

Hasta el momento no se cuenta con datos precisos referidos a la campaña 2003/2004, pero las estimaciones [4] indican una permanencia de las tendencias antes descriptas, con aumentos en el área cultivada para el caso de la soja, maíz, sorgo y trigo. Por otra parte, el Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco estima que para dicha campaña aumentó la superficie sembrada de algodón y disminuyó la superficie dedicada al cultivo de girasol, en comparación con la última campaña.

Reflexión final

Frente a los productos que  tienen un fuerte peso en el proceso de acumulación nacional -en general los cereales y las oleaginosas producidas en la pampa húmeda- se encuentran los cultivos tradicionales de las regiones extrapampeanas, que por tener una importancia menor en el proceso de acumulación nacional sus productores han recibido una más limitada atención y menor apoyo por parte del sector público y privado. Esta situación de marginalidad en la cual están insertos estos productos, sus productores y las zonas donde se localizan, dificulta la posibilidad de superar rigideces estructurales que limitan la difusión y homogenización de cambios tecnológicos en el uso del suelo y en mejoras productivas (Rofman y Manzanal, 1989).

La reestructuración productiva ocurrida en Chaco desde los últimos años podría suponer un escape de sus históricas condiciones de marginalidad si no fuera analizada junto con otros indicadores que coexisten con dicha transformación. El gran avance de la soja sobre la superficie cultivada de la provincia, al compás de lo ocurrido en la zona pampeana, implicó la adopción de tecnologías utilizadas en las áreas más fructíferas del país. Sin embargo, esto no significa la superación de las rigideces estructurales en lo que respecta a las irregularidades en la tenencia de la tierra y al gran porcentaje de productores con características minifundiarias que no son partícipes de tal transformación. Tampoco se visualizan mejoras en los indicadores socioeconómicos de la provincia. De acuerdo al Índice de Desarrollo Humano Ampliado [5] propuesto por el PNUD para cuantificar los contrastes en lo que respecta al bienestar de los habitantes en las distintas provincias del país, Chaco se encontraba para el año 2000 en una situación crítica, junto con Corrientes, Jujuy y Formosa.

Por otra parte, el gran peso del sector terciario en el PBG de la provincia, lejos de reflejar una fase superior en el desarrollo de los procesos productivos y su correspondiente complejización, revela que dichas actividades se desarrollan más por una oferta excedente de trabajadores en la ciudad que por una creciente demanda de servicios (Rofman, op. cit.).

Sin embargo, será la situación fiscal de la provincia la cual refleje finalmente que Chaco no ha superado su situación de atraso relativo respeto del resto del país y que la conversión productiva de la que es protagonista no puede considerarse hasta el momento un camino hacia el desarrollo.

En el presupuesto provincial de cada año los recursos de origen nacional, tanto los que corresponden a impuestos coparticipables como las restantes transferencias nacionales, continúan consolidándose en un franco y sostenido incremento. El Proyecto de Presupuesto de recursos corrientes y de capital para el ejercicio 2005 contempla la suma de $1.826.931.300 que representan un 41,30% más que el estimado para el ejercicio 2004. En ese total de recursos presupuestados, el 87,9% son de origen nacional. Por otra parte, se proyecta que las erogaciones crecerán en un 51.5% con respecto a los gastos autorizados para el presupuesto 2004. Este incremento de las erogaciones es de tal magnitud que obliga sistemáticamente al gobierno provincial a realizar sucesivos Acuerdos y Pactos con la Administración Nacional, marcando un grave retroceso en el régimen de las autonomías provinciales (Bonfiglio y Velazco, 2004).

De acuerdo a una clasificación realizada en función del porcentaje de gastos que cada provincia argentina financia con transferencias nacionales, Chaco posee una autonomía fiscal baja, ya que financia más de 66,01% de sus gastos con recursos de origen nacional (Repetto y Potenza Dal Masetto, op cit).

Bibliografía

  • Adámoli J., Herrera P. y Torrella S.  (2004) “Sustentabilidad de la expansión agraria en la Región Chaqueña: condiciones favorables y factores limitantes”. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA. (en prensa).

  • Agencia de Desarrollo de Inversiones. (2004). Información socioeconómica de la Provincia de Chaco. Artículo publicado en: www.inversiones.gov.ar

  • Aquino, M. (2004). Las provincias continúan recibiendo un buen nivel de coparticipación federal de impuestos. Artículo publicado en el portal del Instituto de Estudios Fiscales y Económicos Regionales (IEFER).

  • Bonfiglio, R.; Velazco, J. (2004) “Proyecto Presupuesto 2005, Chaco”. Centro de Estudios e Investigación Social: Nelson Mandela DD. HH. Artículo publicado en: http://ar.geocities.com/centrodeestudiosnelsonmandela/doc82.doc.

  • Braier, G.; Esper, N.; Corinaldesi, L. (2002). Estudio de tendencias y perspectivas del sector forestal en América Latina al año 2020. Informe nacional complementario Argentina. Publicado en www.fao.org/documents/html.

  • Casas, R. (2004) Cuestión de límites. Artículo publicado en Diario La Nación, Suplemento Campo, 17 de Julio de 2004.

  • INDEC (2000) Situación Demográfica de la provincia del Chaco.

  • INDEC (2002) Censo Nacional Agropecuario 2002. Total del país y provincias por Departamentos: resultados provisionales.

  • INDEC. Censo Nacional Agropecuario 1988. Provincia de Chaco.

  • Martínez, O.; Merlino, D. (1992) Familia, Trabajo y Producción en una comunidad del Norte Argentino. CIPES.

  • Ministerio de la Producción del Gobierno de Chaco (2003) Composición de la base productiva. Fuente del documento: PROINDER – Asistencia Técnica para la Elaboración del Diagnóstico Agrario y Rural de la Provincia del Chaco, http://produccion.chaco.gov.ar/agricultura7agricultura2004.htm.

  • Morello J., Solbrig O. T. (comps.) (1997) ¿Argentina granero del mundo: hasta cuando? La degradación del sistema agroproductivo de la Pampa Húmeda y sugerencias para su recuperación. Orientación Gráfica Editora.

  • Oficina de la CEPAL en Buenos Aires,
    www.eclac.cl/argentina/default.asp - www.eclac.cl/argentina/paginas/4/10424/PartPcial.xls

  • Repetto, F.; Potenza Dal Masetto, F. (2003) “Problemáticas institucionales de la política social Argentina: más allá de la descentralización”. VII Congreso Internacional sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Panamá. Publicado en: http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/CLAD/clad0047516.pdf.

  • Rofman, A. (1983). Monetarismo y crisis en el Nordeste. Ediciones CEUR (Centro de Estudios Urbanos y Regionales).

  • Rofman, A.; Manzanal, M. (1989). Las economías regionales de la Argentina, Crisis y políticas de desarrollo. Centro de Estudios Universitarios; Bibliotecas Universitarias, Centro Editor de América Latina.

  • Para obtener más información sobre el tema dirigirse a:
    http://www.medioambiente.gov.ar/granchaco/default.htm


[1] Alumnas avanzadas de la Licenciatura en Economía y Administración Agrarias y ayudantes de la Cátedra de Economía General

[2] En Estados Unidos, a fines de la década del ’60, el 66% de la utilización del extracto de quebracho estaba centrada en el curtido de suelas de zapatos. La introducción creciente de la suela de goma y del plástico, afectó tanto al tanino como a los demás vegetales curtientes en la escala de la demanda mundial (Rofman, 1983).

[3] Representa el 73,3% del PBG, mientras que el sector primario y el secundario representan el 12,6 y 14,3% respectivamente.

[4] Estimaciones del Ministerio de la Producción de la Provincia de Chaco para la campaña 2003/2004 (en ha): Soja: 900.000, Girasol: 180.000, Algodón: 230.000, Trigo: 35.000, Sorgo: 10.000, Maíz: 120.000.

[5] El Índice de Desarrollo Humano Ampliado, utilizado en el informe presentado por PNUD (2002b), combina las siguientes variables: tasa de mortalidad reducible; porcentaje de sobreedad en alumnos de EGB I, II y III; calidad educativa en Lengua y Matemática; tasa de empleo y tasa de desempleo (Repetto, y Potenza Dal Masetto,  2003).

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