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México
María Soledad Ordoqui [1]
Características generales
Según la constitución de 1917,
actualmente en vigor, México es una República Federal Democrática,
dividida en 31 Estados y un Distrito Federal donde se encuentra
la capital del país del mismo nombre que éste, aunque el nombre
oficial de México es: Estados Unidos Mexicanos. Se encuentra regido
por 3 poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial y posee una Suprema
Corte de Justicia y Jueces de Distritos.
Geográficamente, tres cuartas
partes del país pertenecen a América del Norte y el resto a Centroamérica.
Limita al N con los Estados Unidos, al E con el Golfo de México
y el Mar de las Antillas, al SE con Guatemala y Belice y al O con
el Océano Pacífico.
La superficie es de 1.958.201
km2. Según el ultimo censo (14/02/2000) residen en la
república mexicana un total de 97.483.412 personas, ubicándose en
la undécima posición entre las naciones más pobladas del mundo.
La densidad de población a nivel nacional es de 50 habitantes por
km2, sin embargo en el interior se observan marcadas
diferencias, mientras que en el Distrito Federal, el Estado de México
y Morelos viven aproximadamente 313 habitantes por km2,
en el resto del país viven alrededor de 12 habitantes por km2.
El 48,81 % de la población es de sexo masculino y el 51,19 % restante
pertenecen al sexo femenino.
El idioma oficial es el español,
el cual es hablado por el 96 % de la población. La Constitución
ampara la libertad de cultos por lo tanto, no hay una religión oficial
y aunque la religión católica es practicada por la mayoría
de los habitantes.
La educación primaria es libre
y gratuita y la superior se dicta en 42 universidades y centros
de enseñanza. El 37,5% de la población no posee educación básica
(primaria y secundaria) y el 13,3 % de los mexicanos en edad de
trabajar no cuenta con escolaridad alguna, un 24,5 % adicional no
culminó sus estudios elementales y el 20,8 % sólo culminó los estudios
primarios. (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
de México, 2000).
Evolución del Producto Bruto
Interno (PBI)
Gráfico N°1: Evolución
del PBI de México en millones de pesos mexicanos a precios constantes
de 1993 para el período 1993-2001.

Fuente: elaboración
propia sobre la base de datos de la CEPAL. 2002
La crisis mexicana de 1995/96:
el Efecto Tequila
En diciembre de 1994 la devaluación,
junto con un retiro masivo de capitales, un alza pronunciada de
las tasas de interés y pérdida de acceso a los recursos financieros
para atender los grandes montos de deuda de corto plazo en dólares,
se transformó en un fenómeno de gran magnitud cuyas repercusiones
se extendieron en todo el sistema financiero. (Urías Brambila; H.,
1995).
A lo largo de 1996 los mexicanos
han enfrentado una grave crisis económica que impactó negativamente
sobre el nivel de vida de la población. Los efectos de la crisis
se evidenciaron en una significativa caída de la demanda interna
de productos y en una marcada reducción del empleo y de los ingresos
de las familias.
La crisis económica se fue gestando
durante mucho tiempo, antes de que estallara con fuerza a finales
de 1995. El eje de la problemática fue el ahorro interno ya que
se registró una reducción sistemática en los niveles que provocó
que la inversión productiva careciera del dinamismo deseable y que,
por lo tanto, el crecimiento económico fuese particularmente reducido.
Esta disminución del ahorro explica, en última instancia, el bajo
crecimiento que por muchos años ha afectado a la economía y, sin
duda, es una de las razones fundamentales de la intensidad y la
magnitud de la crisis. (Urías Brambila; H., op. cit.).
Entre los factores que influyeron
en la caída en el ahorro interno, se destaca la apreciación no sostenible
del tipo de cambio real. La apreciación real de la paridad estimuló
el aumento del consumo e inhibió el ahorro. A su vez, la amplia
disponibilidad de crédito, si bien contribuyó a que las empresas
financiaran su gasto en inversión, se tradujo en un aumento de la
capacidad de compra en detrimento del ahorro, y provocó un gasto
a nivel nacional muy superior al valor del Producto Bruto Interno.
Esta reducción del ahorro interno
se cubrió con una mayor absorción de ahorro externo, principalmente
a través de flujos financieros de corto plazo, que durante varios
años condujeron a un desequilibrio creciente en la cuenta corriente,
poniendo en una situación vulnerable a la economía. Ante la falta
de ahorro interno, de inversión productiva y de crecimiento económico,
se generalizó la percepción entre los inversionistas de que el financiamiento
del déficit en la cuenta
corriente no era sostenible, provocando un retiro masivo de
capitales externos y perdiéndose súbitamente todo acceso adicional
a los recursos financieros antes disponibles. Ello hizo inevitable
un ajuste cambiario, con los efectos correspondientes sobre la inflación
y las tasas de interés.
La abrupta interrupción de los
flujos de capital hacia el país, que implicó una caída en la disponibilidad
de recursos de aproximadamente 30 mil millones de dólares, esto
es, el equivalente al 8% del Producto
Bruto Interno, significó una importante disminución en el ingreso
nacional. Ello provocó una reducción aún mayor en el gasto de
las personas y de las empresas. La reducción en el consumo y en
la inversión fue la causa principal de la caída del producto experimentada
durante el año.
El aumento en las tasas de interés
internas ocasionó el encarecimiento del crédito para financiar capital
de trabajo, incidiendo negativamente sobre la capacidad de producción
de las empresas. (Presidencia de la República de México, 1995).
La Presidencia de México puso
en marcha un programa económico, durante ésta época, para hacer
frente a la crisis que se venía sucediendo. Los puntos principales
de ese programa fueron:
- Evitar la quiebra del sistema financiero
y el desmantelamiento del aparato productivo.
- Reestructurar el perfil de la deuda para
reducir la vulnerabilidad de la economía y estabilizar los mercados
financieros.
- Contener los efectos inflacionarios de
la devaluación, evitando caer en una espiral precios-tipo de cambio.
- Procurar un ajuste ordenado de la cuenta
corriente.
- Mitigar los efectos de la crisis sobre
el empleo.
- Sentar las bases para una pronta recuperación.
Panorama actual
En la actualidad, superada la
grave crisis financiera sufrida por el país, el objetivo fundamental
de la política económica es la promoción de un crecimiento económico
sustancial y sostenido, que se traduzca en un aumento permanente
de los niveles de bienestar de la población. La estrategia económica
ha comprendido la elección de políticas fiscales y monetarias precavidas,
el fortalecimiento del sistema financiero y la promoción del cambio
estructural. Dichos elementos han permitido que, una vez superada
la crisis de 1995/96, la producción y el empleo hayan registrado
un continuo crecimiento.
A finales de 1997 comenzó a registrarse
un deterioro en el entorno externo, el cual incidió negativamente
sobre el comportamiento de los principales indicadores económicos.
Los problemas en el sureste de Asia y su extensión a otros países,
condujeron a una crisis financiera en el ámbito internacional, la
cual se recrudeció en el segundo semestre de 1998 a raíz del colapso
del rublo ruso, de los frecuentes ataques especulativos contra la
moneda brasileña, y de la caída de los mercados accionarios en la
mayoría de los países industrializados. La inestabilidad financiera
mundial se tradujo en una importante disminución en el flujo de
recursos destinado a las economías emergentes, entre las que se
encuentra México; en el deterioro de las perspectivas de crecimiento
económico mundial, y en una drástica reducción de las cotizaciones
internacionales de las materias primas.
Esta crisis internacional afectó
al país, sobre todo en 1998, en dos aspectos principales: por un
lado, México se enfrentó con una mayor restricción en el acceso
al financiamiento externo; y, por el otro, la reducción en los precios
del petróleo disminuyó los ingresos del sector público significativamente.
Frente a esta situación, el Gobierno de México utilizó todos los
instrumentos de política económica a su alcance, con el fin de propiciar
un ajuste ordenado de la economía ante los choques del exterior
y, de esa forma, proteger al máximo el crecimiento de la producción
y el empleo, así como aminorar el impacto sobre el nivel de precios.
En particular, y dada la importancia que para el crecimiento económico
reviste mantener sanas las finanzas gubernamentales, se efectuaron
diversos ajustes al gasto público, con el propósito de asegurar
el cumplimiento de la meta fiscal establecida.
Durante 1999, la economía mexicana
continuó enfrentando un entorno internacional incierto. En particular,
se presentaron diversos episodios de volatilidad financiera, tales
como: el recrudecimiento a principios de año de la crisis financiera
en Brasil; los ataques especulativos en contra de las monedas argentina
y colombiana, así como el deterioro de la situación económica en
otros países de América Latina, como Ecuador y Venezuela; y, los
incrementos en las tasas de interés de la Reserva Federal y la incertidumbre
en torno a la política monetaria en ese país.
No obstante, como resultado de
una política económica que descansa principalmente en el mantenimiento
de finanzas públicas sanas, el impacto de estos eventos antes mencionados,
presentan efectos moderados y de corta duración sobre: la estabilidad
de los mercados financieros nacionales, la actividad productiva
y la inflación. Cabe señalar que, en este período, EE.UU. presentaba
un crecimiento de su economía y el precio internacional del petróleo
se había recuperado de sus caídos niveles anteriores, por lo que,
ambos factores contribuyeron a la favorable evolución de la economía
mexicana que mostró, durante 1999, una tendencia positiva y una
suba de 3,4 puntos porcentuales del PBI en el año.
El dinamismo de la actividad
productiva se fundamenta tanto en un mayor nivel de gasto interno,
en particular del sector privado, como en el desempeño favorable
de las exportaciones de bienes y servicios.
En los últimos años, el crecimiento
del producto se ha reflejado en la continua creación de fuentes
de empleo y en una consecuente reducción en la tasa de desempleo.
La aplicación de una política monetaria restrictiva por parte del
Banco de México, contribuyó a reducir la inflación y las expectativas
inflacionarias.
Desde la segunda mitad de 2000,
la desaceleración de la economía de EE.UU. se empezó a reflejar
en la de México, esto sumado a la caída de las exportaciones mexicanas
dio como resultado un paulatino deterioro productivo y finalmente
determinó una caída e interrumpió el ciclo de crecimiento del quinquenio
previo.
Gráfico N°2: Participación
de cada sector como porcentaje del PBI para el año 2001.

Fuente: elaboración propia
sobre la base de datos [2]
de la CEPAL. 2002
Tradicionalmente los mexicanos
centraron su producción en la región centro-sur del país ya que
en ella se encuentran las mayores ventajas climáticas: lluvias abundantes
y temperaturas templadas. En ésta región la civilización indígena
había desarrollado una agricultura de subsistencia donde el maíz
era la base de la alimentación. Luego, con la llegada de los españoles
se introdujeron nuevos cultivos, fundamentalmente: trigo y cebada,
e innovaciones que ampliaron la zona agrícola y modificaron las
técnicas de trabajo existentes hasta ese momento. Sin embargo, los
cambios económicos más importantes se produjeron a principios del
Siglo XX cuando comenzó la extracción de petróleo.
Gracias a la variedad climática
y a la naturaleza volcánica del suelo, que permite la realización
de cultivos tropicales y de zona templada, se cultivan en los suelos
mexicanos: caña de azúcar, café, cacao y tabaco; además del trigo,
maíz, frijol, arroz, algodón y hortalizas.
Las posibilidades de la ganadería
son muy elevadas y hay 3 regiones donde se desarrolla intensamente
la cría de bovinos, porcinos, ovinos y cabríos, esas regiones son:
la Altiplanicie Septentrional, la Altiplanicie Meridional y el tercio
central del Golfo de México. Las condiciones ecológicas en casi
todas las regiones favorecen el desarrollo de la actividad ganadera,
que se practica a lo largo y ancho del país en unidades productivas
con diferentes características técnicas. La ganadería bovina, destacada
por su importancia comercial, se practica en forma extensiva predominantemente
en el norte del país, donde se concentran la cuarta parte de las
existencias de ganado, de las que una gran parte se exporta como
ganado en pie a Estados Unidos.
México tiene una vasta riqueza
mineral constituida por: plata, oro, plomo, cobre, cinc, azufre,
estaño y hierro, y constituye el primer productor mundial de plata
con minas en los estados de Hidalgo, Sonora y Zacatecas. Además
posee una gran zona de mantos petrolíferos (Golfo de México, Chiapas,
Tabasco y Veracruz) que ha permitido la extracción de petróleo generando
un gran impacto en su economía. La explotación de los yacimientos
petrolíferos requirió la construcción de importantes refinerías
y una vasta red de oleoductos que distribuyen los productos a los
centros industriales.
En cuanto a la actividad industrial,
las principales son: siderurgia, química y textil.
El sector agropecuario ha disminuido
su crecimiento en los últimos años perdiendo competitividad nacional
e internacional. El bajo desarrollo se debe a las precarias políticas
aplicadas por el gobierno, como la carencia de crédito, el bajo
desarrollo de la infraestructura, la falta de asistencia técnica
y la escasa adopción de tecnología de punta. El crecimiento poblacional
fue mayor que el crecimiento de la producción agropecuaria lo cual
ha propiciado un incremento constante en la compra de alimentos
al exterior con el consecuente déficit de la balanza comercial.
El Estado de México ha sido tradicionalmente uno de los principales
productores de gramíneas del país, destacándose la producción de
maíz. Debe destacarse que el desarrollo de ésta actividad se encuentra
actualmente sumamente polarizado, ya que existen productores con
altos niveles de tecnificación, principalmente en el valle de Toluca-Atlacomulco
y otros agricultores continúan utilizando técnicas rudimentarias
de labranza que conllevan bajos niveles productivos.
Las principales especies hortícolas
que se producen en el Estado de México son: papa, chícharo, haba,
tomate y zanahoria; y las principales especies frutícolas son: tuna,
durazno y aguacate.
La agricultura mexicana presenta
una serie de problemas que limitan su desarrollo dinámico y sostenido.
Algunos de esos problemas son: un marcado minufundismo con unidades
de producción, en promedio, de 2,9 ha., extensión insuficiente para
la realización de la mayoría de las actividades agropecuarias y
una marcada degradación de los suelos provocada por la desertificación,
acidificación y erosión de los mismos. Debido a la descapitalización
del sector, la maquinaria con que se cuenta resulta insuficiente
y en la mayoría de los casos se encuentra en mal estado. Asimismo,
se presenta baja productividad y altos costos de producción, lo
que origina incompetencia al acudir al mercado para la venta de
los productos.
La caída de la producción de
las empresas
maquiladoras de exportación fue mucho mayor a la correspondiente
a las empresas no maquiladoras, este tropiezo no tiene precedentes
en la historia mexicana y se debió por entero a la desaceleración
de la economía estadounidense.
En lo que respecta a bovinos
productores de carne, y a causa de problemas de financiamiento y
de mercado, la actividad ha experimentado, en los últimos años,
un importante decremento. Esta actividad, además de rezagos tecnológicos,
presenta problemas asociados con los cambios en los patrones de
consumo, altos costos de producción y falta de créditos y de financiamiento.
Estos factores, en conjunto, han provocado que buena parte de la
infraestructura destinada a la producción de carne, se encuentra
ociosa y se desaproveche el potencial forrajero que tienen algunas
regiones.
Sector Externo
Gráfico N°3: Evolución
de las exportaciones,
las importaciones y de la balanza
comercial mexicana para el período 1993-2001.

Fuente:
elaboración propia sobre la base de datos de la CEPAL. 2002
Durante 2001, las exportaciones
declinaron con mayor celeridad que las importaciones debido a los
menores ingresos petroleros y al dinamismo de las compras externas
de bienes de consumo. Si bien hoy la economía mexicana cuenta con
un amplio acceso a divisas gracias a la Inversión
Extranjera Directa (IED) y a los excedentes petroleros, de la
maquila y de las remesas, la tendencia creciente de los déficits
comerciales y en cuenta corriente advierten la posibilidad de que
más adelante el crecimiento económico enfrente dificultades por
la disponibilidad de divisas. Dada la volatilidad de los ingresos
petroleros y la vulnerabilidad externa del esquema maquilador, la
concentración de las ventas externas en un solo mercado, ha reactivado
la opinión entre los agentes económicos y sociales de que es necesario
fortalecer el mercado nacional, proporcionar eslabonamientos internos
y diversificar el comercio tanto geográfica como sectorialmente,
lo que posibilitará diversificar y ampliar la creación de valor
agregado, empleo e ingresos. (CEPAL, 2002).
El déficit de cuenta corriente
de la Balanza
de Pagos ascendió a 17.500 millones de dólares; esta brecha
se financia con recursos de largo plazo obtenidos por el sector
privado y constituidos en su mayoría por IED y préstamos al sector
privado no bancario.
El comercio exterior se redujo
por la desaceleración de los Estados Unidos, país con el que México
posee una marcada dependencia comercial ya que absorbe el 90% de
las exportaciones mexicanas y le provee más del 80% de las importaciones.
Las importaciones retrocedieron
(3,5%), en 2001, por primera vez desde la crisis de 1995, luego
de haber crecido a un promedio anual del 18% en el último quinquenio.
La caída de las ventas externas, mayor que la caída de las importaciones,
significó un incremento del déficit comercial de 2 millones de dólares
respecto de 2000.
La contracción de la producción
tuvo su reflejo en el descenso de las importaciones de bienes intermedios
y de capital, pero la fortaleza del gasto privado impulsó el aumento
de las importaciones de artículos de consumo. En el rubro importaciones
se destaca la adquisición de automóviles que representan el 29%
del total.
En cuanto a las exportaciones,
el retroceso se dio en una caída de las petroleras y de las manufacturas
que en conjunto representan el 90% de las ventas totales. Dentro
de las exportaciones manufactureras los sectores que presentaron
disminuciones más significativas fueron: el textiles y de cueros,
siderurgia, productos plásticos y aparatos eléctricos y electrónicos.
Las exportaciones de la industria automotriz se mantuvieron prácticamente
sin cambios y las de las maquiladoras, que representan el 54% del
total, cayeron 3,3 puntos porcentuales. (CEPAL; 2002).
Empleo
Gráfico N°4: Evolución
de la Tasa
de desempleo abierta de México para el período 1993-2001.

Fuente: elaboración propia
sobre la base de datos de la CEPAL. 2002
La ocupación registró una contracción
significativa que interrumpió la tendencia ascendente que venía
mostrándose desde 1996. El sector más afectado fue el manufacturero,
donde la ocupación se redujo en un 10.8% respecto al año 2000, seguido
del sector de maquila que presentó una reducción del 6.5%. En contraste,
en los sectores servicios y agropecuario, el empleo se incrementó
en 2.1 y 3.8% respectivamente, por su vinculación más estrecha con
la demanda interna.
A pesar de la contracción en
el empleo durante 2001, las remuneraciones reales aumentaron, en
el marco de una fuerte desaceleración de la productividad del trabajo,
donde el sector construcciones fue el más afectado seguido por el
de maquila y el de comercio. Con excepción de este último sector,
todos los demás registraron aumentos en el costo unitario de la
mano de obra que van desde un 5.2 a un 7.5%. Debido a este aumento,
las empresas reaccionaron reduciendo la producción y las horas trabajadas
y limitando o recortando la creación de empleos, causando un alza
en la Tasa de Desempleo mexicana. Asimismo, se estima que el sector
informal continuó absorbiendo mano de obra desplazada de la economía
formal y a los que se insertaban, por primera vez, en el mercado
de trabajo.
México y el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCNA)
El 1 de enero de 1994 entró en
vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)
o North American Free Trade Agreement (NAFTA), en el cual participan
3 países: México, Estados Unidos y Canadá.
El TLCAN es un conjunto de reglas
para fomentar el intercambio comercial y los flujos de inversión
entre los tres países, mediante la eliminación paulatina de los
aranceles o impuestos que pagan los productos para entrar a otro
país; el establecimiento de normas que deben de ser respetadas por
los productores de los tres países, y los mecanismos para resolver
las diferencias que puedan surgir.
El TLCAN tiene los siguientes
objetivos:
- Integrar una región en donde el comercio
de bienes y servicios y las corrientes de inversión sea más intenso,
expedito y ordenado para beneficio de los consumidores e inversionistas
de la región.
- Eliminar barreras al comercio de bienes
y servicios y auspiciar condiciones para una competencia justa.
- Incrementar las oportunidades de inversión.
- Proteger la propiedad intelectual.
- Establecer procedimientos efectivos para
la aplicación del Tratado y la solución de controversias.
- Fomentar la cooperación trilateral, regional
y multilateral. (www.economia-snci.gob.mx)
Bibliografía
- Presidencia de la República de México. Criterios
Generales de Política económica para 1996. Tomado del documento
presentado a la Cámara de Diputados el 14 de noviembre de 1995.
Revista Comercio Exterior, Vol 45 Nº 12. Diciembre 1995.
- Urías Brambila; H. Presentación. Revista Comercio
Exterior, Vol 45 Nº 12. Diciembre 1995.
- www.inegi.gob.mx
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de
México
- www.eclac.cl.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
- www.economia-snci.gob.mx
- www.ilo.org
Organización Internacional del Trabajo.
[1] Alumna avanzada de la Licenciatura
en Economía y Administración Agrarias y ayudante segunda de la
Cátedra de Economía General
[2] El sector agropecuario incluye
minería.
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