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Evolución de las existencias ganaderas argentinas
durante los noventa
La actividad ganadera se ha caracterizado históricamente
por la recurrencia de ciclos, conocidos precisamente como ciclos
ganaderos. Se trata básicamente de la sucesión de períodos de
baja faena en el que los productores retienen vientres con la consecuente
suba de precios, seguidos por períodos de elevada faena dónde los
productores liquidan vientres y los precios caen.
Grafico Nº1 Evolución de las existencias
del ganado bovino 1993-2001
(en millones de cabezas)
Fuente: Elaboración propia
con datos de la SAGPyA [1].
A partir de 1994 comienza un período de caída del
volumen de existencias vacunas que se prolongó hasta 1998, pasando
de aproximadamente 53 millones de cabezas a 48 millones. En 1999
esa cifra se elevaba a 49 millones de cabezas. Esta baja del stock
en los ‘90 se debe entre muchos otros factores a:
Transferencia de tierras desde la ganadería a la
actividad agrícola, como consecuencia de la mejora de los precios
agrícolas en relación con los ganaderos, los cuales fueron marcadamente
desfavorables. La rotación de cultivos y pasturas ha sido reemplazada
por rotaciones simples de cultivos en extendidos planteos agrícolas
o secuencias permanentes de cultivos, tal es el caso de los cultivos
trigo y soja que mantiene ocupada la superficie o lote durante prácticamente
todo el año. Esto se incentivó con la aparición en la década de
los noventa de la Siembra
Directa y la difusión de cultivos genéticamente modificados
con sus paquetes tecnológicos, que permiten la reducción de los
costos de producción y aumentan la eficacia del control de malezas.
Un claro ejemplo de lo antedicho es el cultivo de
soja. El gráfico nº2 analiza la evolución de la superficie sembrada
de soja. La misma se ajustó con una tendencia lineal del tipo
y = b x + b. Esto permite observar el comportamiento de la superficie
sembrada a lo largo del tiempo y, además, se pude predecir o proyectar
qué es lo que se espera que suceda en las siguientes campañas según
la tendencia. La recta de ajuste responde a la ecuación y
= 0,6611 x + 4,4667 cuya pendiente (coeficiente que multiplica
a x) indica que el aumento de la superficie sembrada
ha sido a razón de 660.000 ha por campaña. Como la tendencia es
creciente se puede inferir que para las próximas campañas la superficie
sembrada siga aumentando, de seguir favorables los precios de los
granos.
Gráfico Nº 2: Evolución de la superfície
sembrada de soja
(en millones de hectáreas)

Fuente: elaboración propia
con datos de la SAGPyA.
Otro factor a considerar, es el incremento del consumo
de sustitutos de carne bovina como por ejemplo la carne aviar. En
la Argentina entre 1985 y 1998 el consumo aumentó de 10 a 22 kg/hab/año,
Mientras que el consumo de carne vacuna pasó de 82,6 a 62,5 kg/hab/año
en el mismo período. Este cambio en los hábitos de consumo puede
deberse a la promoción que ha tenido la carne aviar como más sana,
en cuanto a tenor graso, respecto de la carne bovina, como así también
a precios reales más bajos. Este fenómeno fue respondido desde el
subsector avícola con una fuerte incorporación de tecnología. Durante
los últimos diez años las transformaciones tecnológicas que implicaron
la implementación de sistemas de producción integrados, la utilización
de híbridos parrilleros y la mejora en la eficiencia productiva
produjo un cambio fundamental en el manejo de granjas dedicadas
a la explotación aviar con el consecuente aumento de producción
cercano al 80%.
Por último no debe dejarse de lado el proceso de
mejora de las lluvias a comienzo de los ‘60 que fue en aumento,
permitiendo que a mediados de los ‘70 se entrara en una Fase Húmeda,
la que se extendió hasta la primera mitad de los ‘90. El aumento
de las lluvias fue acompañado por una moderación, o sea una oceanificación
del régimen térmico, que se visualizó en veranos menos rigurosos,
inviernos más templados y un mejoramiento considerable del régimen
de heladas.
Los grandes cambios productivos que se produjeron
en la Región Pampeana dentro de este período, fueron acompañados
por una evolución favorable del clima. Cabe destacar que este proceso
climático parece continuar con la misma tendencia, ya que a hacia
1995 se pensó que se había completado la Fase Húmeda de oscilación
secular del régimen de lluvias de la Región Pampeana, pero el nivel
de precipitaciones de los últimos años ponen en duda esta característica.
A partir de 1998 la Argentina tuvo acceso al mercado
estadounidense de carnes frescas, al haber demostrado que el rodeo
argentino estaba libre de fiebre aftosa. Sin embargo, a principios
del 2001 la reaparición de focos de aftosa, provocó el cierre de
los mercados externos con el consecuente perjuicio para la economía
nacional.
La falta de un nivel sanitario adecuado sigue siendo
un problema en la Argentina, dado que no puede aprovechar plenamente
sus ventajas comparativas en la producción y la comercialización
de carnes de calidad.
Es de esperar que hacia fines del 2002 comience
un período de incremento en la existencia de bovinos nacional, incentivado
por la tendencia de mejora en los precios y por la reanudación del
envío de los Cortes
Hilton en febrero del corriente año.
[1] Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, dependiente del Ministerio
de la Producción.
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